martes, 5 de mayo de 2009

Aprenda a vencer sus obsesiones y rituales

Entrevista con el equipo psicológico de Centro ITAE

¿LA GENTE USA FRECUENTEMENTE Y DE FORMA ARBITRARIA LA PALABRA OBSESIONARSE, PERO QUE SIGNIFICA REALMENTE LA PALABRA OBSESIÓN?

Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos desagradables e involuntarios que generan un malestar muy intenso. Para reducir dicho malestar se ponen en marcha unos comportamientos o pensamientos que reciben el nombre de compulsiones/rituales. De aquí viene el nombre de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).


¿ES EL TOC UNA ENFERMEDAD POCO COMÚN?

Se calcula que alrededor de 3 de cada 100 personas padece TOC, aunque no todas las personas buscan tratamiento; uno de los motivos principales es que se sienten avergonzados por tener este tipo de pensamientos, imágenes o impulsos así cómo rituales y pasan sus vidas sufriendo en silencio, sin saber que existe una explicación y un tratamiento basado en la evidencia científica
para lo que les sucede.




¿TENER OBSESIONES Y HACER RITUALES ES UNA ENFERMEDAD? ¿CUANDO SE DEBE BUSCAR AYUDA?
Numerosas investigaciones muestran que el 90% o más de la población tienen obsesiones y compulsiones alguna vez en su vida. Existen muchas personas que no pueden irse de casa sin comprobar que la puerta y el gas están bien cerrados, aunque sepan que sí lo están. Se considera que una persona padece TOC, y que por lo tanto requiere tratamiento, si los problemas interfieren en su calidad de vida. Así pues, no supone lo mismo comprobar una vez el gas, que hacerlo multitud de veces al cerrar cada puerta y cada luz y que a su vez esto impida, por ejemplo, que lleguemos puntuales al trabajo.



EN EL TOC ¿PORQUÉ LOS PROBLEMAS CONTINUAN Y EMPEORAN?
Hay dos razones principales para ello: En primer lugar, el hecho de que los rituales reduzcan el malestar a corto plazo puede hacer que éstos se conviertan en un hábito cada vez más fuerte. Si uno se siente mal por alguna cosa y sabe que haciendo una determinada acción se encontrará
mejor, es natural que se haga. El problema es que pronto su vida estará ocupada por rituales y evitaciones, entrando en un círculo vicioso del que le será difícil salir. Segundo, mediante el control del malestar con rituales, nunca se llega a tener la posibilidad de comprobar si lo que uno
teme es realmente como uno cree.

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA DEJAR DE TENER OBSESIONES? ¿QUÉ TÉCNICAS SON LAS MÁS ADECUADAS?
Las obsesiones y los rituales no se manifiestan de la misma forma en todas las personas. Por ese motivo, es necesario hacer una evaluación exhaustiva del problema, de la persona y de sus circunstancias, con la finalidad de elaborar un plan de tratamiento individualizado. El tratamiento psicológico que se ha mostrado más eficaz para el TOC es el de orientación cognitivo-conductual. Son numerosos los estudios que demuestran que aceptar la obsesión sin hacer compulsiones ni comportamientos de evitación es la mejor forma de reducir el malestar a largo plazo y en ocasiones también se requerirá medicación para facilitar el trabajo psicológico. Para ello lo más adecuado es acudir a profesionales especializados en ansiedad, ya que se trata de un trastorno complejo, que no tiene que porqué decir grave.




OBSESIONES MÁS COMUNES
Miedo a hacer daño a alguien; miedo a ser homosexual; sentir que existen números buenos y malos, miedo a volverse loco por no poder controlar sus propios pensamientos; imágenes violentas o terribles; miedo a hacer impulsivamente obscenidades, miedo a enfermar por contagio; miedo a contagiar a los demás; necesidad de saber o recordar; miedo a decir ciertas cosas; miedo a no decir justo lo correcto.


COMPULSIONES MÁS COMUNES
Asearse sin haberse ensuciado sólo por el mero hecho de sentirse contaminado; no tocar un objeto sólo por el mero hecho de que lo ha tocado otra persona; tener la necesidad de repetir ciertos números; comprobar repetidamente el gas, el agua y la luz después de haberlos cerrado/apagado; comprobar que no se hizo/hará daño a los demás; comprobar que no se han cometido errores; realizar acciones de un modo rutinario; necesidad de tocar, rozar o tocar, respirar de un modo determinado; tragar saliva más/menos de lo habitual.


Hay un viejo chiste sobre un hombre que estaba en la calle moviendo los brazos arriba y abajo. Una vez alguien le preguntó qué estaba haciendo y él contestó: “Ahuyentar a los dragones”. El otro le dijo: “Pero si por aquí no hay dragones”, a lo que el primero respondió: “¡Lo ve! Eso demuestra que funciona”. La persona con TOC puede ser un poco como este hombre: los rituales le sirven para ahuyentar dragones inexistentes. Lo que es realmente necesario es aprender que no hay dragones y que no pasará aquello que tanto teme (coger una enfermedad grave por darle la mano a alguien, hacer daño a un ser querido, etc.).
Artículo preparado para la revista Salud y Vida (noviembre de 2007)

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