viernes, 22 de octubre de 2010

ANSIEDAD POR LA SALUD O HIPOCONDRÍA


Casi todas las personas se preocupan ocasionalmente por su salud, pero cuando estas preocupaciones aparecen con demasiada frecuencia e intensidad, afectando nuestro estado de ánimo y nuestra calidad de vida hablamos de hipocondría o ansiedad por la salud.

Veamos algunos ejemplos…

- Paula (30 años) siempre ha estado muy preocupada por su salud. Un día llegó a casa con un fuerte dolor de cabeza, después de un día estresante en el trabajo. Empezó a sentirse mal y se acostó. Entonces, empezó a recordar la historia de una mujer que había tenido también un intenso dolor de cabeza y horas después había muerto de meningitis. Paula pensó que le podía estar pasando lo mismo a ella y empezó a sentirse muy angustiada. El dolor de cabeza empeoró. Días después, empezó a buscar información sobre los síntomas de la meningitis y, al leerlos, su dolor de cabeza empeoró. A partir de entonces, empezó a preocuparse mucho por las actividades que hacía o los lugares a los que iba. Con el tiempo, dejó de tener contacto con otras personas y se sintió progresivamente aislada y cada vez más triste. Ella creía estar haciendo lo mejor que podía para mejorar, pero las cosas iban cada vez peor…

- Roberto (48 años) casado y con dos hijos, responsable del Dpto. financiero de una gran empresa solicita ayuda psicológica. Padece permanentes taquicardias, ahogo, opresión en el pecho y dolores en hombros y espalda. Después de numerosas exploraciones médicas que descartan una causa orgánica, Roberto decide acudir a consulta aunque sin mucho convencimiento (él sigue pensando que padece una enfermedad cardíaca). Después de la evaluación psicológica se detecta en Roberto una gran insatisfacción personal y laboral, así como niveles de ansiedad muy elevados. En el trabajo vivía una situación de responsabilidad extrema, con situaciones de riesgo constantes, hecho que le acarreaba muchas dificultades para conciliar su vida laboral y familiar…


Algunas personas son infelices porque están enfermas, otras están enfermas porque son infelices.
(Sir Walter Langdon Brown)



¿Qué es la ansiedad por la salud?

Hasta hace poco tiempo la excesiva preocupación por la salud era un tema poco comprendido. Se llamaba a la persona que la sufría “hipocondríaco/a” y a veces se entendía que los síntomas que padecía no eran reales. Sin embargo, actualmente sabemos que los síntomas que tienen las personas que se preocupan en exceso por su salud son reales y que pueden provocar un gran malestar.

La ansiedad por la salud es un trastorno psicológico en que la persona piensa que tiene una enfermedad a partir de la interpretación de determinadas sensaciones o síntomas.

Si existen frecuentes molestias físicas que no responden a ninguna causa orgánica, es muy aconsejable la visita a un psicólogo experto, pues pueden ser producto del propio estrés.


¿Cómo surge?

Los síntomas físicos surgen por diferentes motivos, como pueden ser: los cambios corporales normales, el estrés y la preocupación. Cuando una persona está preocupada o siente “estrés”, puede experimentar algunos síntomas físicos que son producto del propio estrés.

Por ejemplo, una persona puede tener dificultad para respirar, dolor en el pecho o sensaciones de hormigueo en los dedos. La persona puede malinterpretar estos síntomas y pensar que está “gravemente enfermo/a”. Estos pensamientos hacen que la persona se preocupe y la preocupación por sí misma hace que aumenten los síntomas físicos...y así la persona puede entrar en un círculo vicioso del que es difícil salir.


Diversas causas
- Enfermedad
- Estrés
- Sensaciones corporales normales
- Preocupación


(1) SÍNTOMAS FÍSICOS
- “Tengo dolor en el pecho”
- “Tengo dolor de cabeza”


(2) PREOCUPACIÓN PENSAMIENTOS
- “Puedo morirme”
- “¿Será un ataque cardíaco?”
- “No podré trabajar”
- “Tengo meningitis”
- “Estoy enfermo”


FACTORES QUE PREDISPONEN A LA HIPOCONDRÍA

- Factores sociales y culturales relacionados con la interpretación de los síntomas físicos y las enfermedades (temores infundados, noticias malinterpretadas, etc.)

- Prestar excesiva atención a los síntomas físicos.

- Creencias erróneas acerca de lo que es estar sano o estar enfermo (por ejemplo: “Una persona sana no tiene síntomas físicos”.

- Falta de habilidades para afrontar sucesos estresantes como por ejemplo: No saber defender nuestra postura en cualquier ámbito, no saber reconocer nuestras propias necesidades, no “nutrirse” de estímulos positivos en la vida cotidiana, no saber relajarse, etc.



¿Tiene tratamiento la ansiedad por la salud?

La respuesta es sí. El tratamiento que se ha demostrado que es más eficaz en la ansiedad por la salud es una forma de tratamiento psicológico que se llama terapia cognitivo-conductual. En este tipo de terapia, con la ayuda de un psicólogo experto, la persona con ansiedad por la salud aprende a valorar de forma menos negativa sus sensaciones y cambia algunos comportamientos que mantienen el problema. En manos de profesionales expertos, este tratamiento es muy efectivo. Además, no se trata de un tratamiento muy largo y en unos meses puede verse una mejoría importante. En algunos casos, los tratamientos con fármacos pueden también ser útiles como parte del tratamiento.


¿Qué hacer ante este problema?

Consultar cuanto antes a un psicólogo o psiquiatra especializado y experto en este tipo de trastorno es la mejor solución, ya que le informará acerca del tratamiento cognitivo-conductual y el abordaje más adecuado en su caso en particular.


Para más información:
CENTRO ITAE
T 902 100 006
E info@centreitae.com
W www.centreitae.com

6 comentarios:

  1. Hola!
    Acabo de leer este artículo sobre la ansiedad en la salud y la ansiedad generalizada. Y aunque me cueste reconocerlo me siento muy identificada. Son mis preocupaciones las que generan mi ansiedad... Pero no es facil de controlar.
    Por favor sigan colgando artículos tan interesantes.

    !MUCHAS GRACIAS!

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  2. Mariana, gracias por tu aportación.

    En efecto la ansiedad por la salud es una problemática muy común que tratamos a diario en nuestro centro. Cierto es que las preocupaciones y lo que hacemos para “despreocuparnos”, son paradójicamente, los factores mantenedores de la ansiedad.

    Gracias de nuevo y si necesitas más ayuda no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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  3. Hola!
    Quería comentaros que no de forma permanente, pero si que cada vez más amenudo sufro acelerones de corazón, que no sé si nombrarlos taquicardias, y sufro de dolores en cervicales, hombros y espalda. No le he dado mucha importancia, por que a veces esa sensación me ayuda a ser más eficiente, por que esa tensión me pone en alerta y creo que soy hasta más creativo.
    Tengo un trabajo de gran responsabilidad. Últimamente voy muy desbordado de trabajo. Y ayer noté que mientras comía me temblaban las manos. La verdad es que casi tenía un nudo en el estomago y no tenía mucha hambre.

    ¿Debo prestar atención a estos signos? O
    ¿Me estoy sobre-preocupando?

    Gracias.

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  4. Javier:

    Lo que relatas parece ser un caso de estrés (aunque evidentemente necesitaríamos más información concreta sobre tu caso para acabar de determinarlo). El estrés, por definición, implica sentirse desbordado con las demandas del medio dados los recursos con los que uno cuenta. Eso es muy frecuente en diversos ámbitos, pero sobretodo en el trabajo. Dices que te sientes desbordado. Eso ya es una señal de alarma de por si. Podemos estar sometidos a estrés en momentos puntuales, pero cuando es de forma persistente y no atendemos nuestras necesidades, es decir, no ponemos los límites adecuados bajo el “ya pasará”, o “tengo que poder con todo” –es decir restarle importancia-, finalmente es nuestro cuerpo el que nos acaba avisando de que estamos “forzando la máquina”. Cuando el cuerpo nos empieza a avisar mediante síntomas como los que describes, implica que debemos hacer algo para cuidarnos de inmediato, o el cuadro solo avanzará a peor. Así que te animamos a que pongas los límites necesarios (trabajar tus horas, delegar si es necesario, pedir ayuda, tener más tiempo libre) para frenar lo que parece haber empezado ya. Si necesitas más ayuda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros (902 100 006 - info@centreitae.com).

    Gracias por tu aportación.

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  5. Buenos días!

    Me llamo Carmen tengo 57 años. Y hace un mes fue mi cumpleaños. Mi hija me regaló un medidor de la tensión y desde el mismo día que me lo compró no he parado de medirme la tensión 3-4 veces al día.

    Siempre he sido un poco preocupadora de todo y por todo. De hecho sólo tuvimos una hija y eso hizo que centralizara todas mis preocupaciones en ella.

    Entiendo que mi preocupación por la tensión, sin motivo aparente (nunca he tenido tensión alta, ni nada parecido), se ha vuelto irracional hasta el punto, que no soy capaz de hacer ninguna actividad si antes no mido mi tensión.

    Tal es la obsesión, que he dejado de ir a pasear con mi marido y hacer otras actividades, sobre todo si son actividades físicas.

    ¿Qué necesitaría hacer?

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  6. Querida Carmen,

    Gracias por tu aportación.

    Nos estás describiendo lo que nosotros el mundo de la psicología, llamamos conductas de seguridad. Una conducta de seguridad es algo que hacemos ante una preocupación que nos genera ansiedad para aparentemente estar más tranquilos, pero que nos genera tranquilidad a muy corto plazo, porque a medio plazo nos produce todavía más ansiedad. Trasladándolo a lo que nos comentas, mirarte la tensión de forma continuada y repetitiva, responde a la ansiedad que te produce el pensar que podría estar desnivelada; al mirarlo, inicialmente y sólo inicialmente puede producirte una tranquilidad momentánea, pero al cabo de muy poquito, te produce más ideaciones al respecto, más preocupaciones, más ansiedad y nuevamente más ganas de volverte a comprobar la tensión, y ya estamos metidos en un círculo vicioso que no sólo mantiene si no que aumenta la ansiedad. En tu caso, hemos llegado al punto en que incluso está interfiriendo en tus rutinas cotidianas. Para salir del círculo es necesario que guardes el aparato de la tensión y dejes de medírtela. Al principio, por el hecho de no hacerlo, tu ansiedad aumentará, pero después disminuirá…y todavía de manera más importante, dejarás de alimentar tu obsesión.

    Si necesitas más ayuda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

    902 100 006
    info@centreitae.com
    www.centreitae.com

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