miércoles, 20 de abril de 2011

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN: LAS FANTASÍAS SEXUALES


Entendemos una fantasía como una representación mental de algo que hemos vivido o simplemente que creamos en nuestra mente. Cuando el contenido de la fantasía produce una excitación sexual o te lleva a sentir sensaciones placenteras, hablamos de fantasía sexual. En una fantasía sexual, la persona recrea situaciones de contenido diverso (romántica, sensual o explícitamente sexual) vividas en el pasado o que son fruto de la imaginación.

¿Para qué sirven?
- Se trata de una manera de expresar los deseos sexuales más íntimos.
- Ayuda a aumentar la excitación sexual, tanto a nivel individual como en pareja.
- Permite evadirse de la vida real, permitiendo romper con la monotonía.
- Uno puede conocerse de manera más íntima.
- E incluso pueden permitir experimentar conductas sexuales que no se hayan llevado a la práctica hasta entonces, sirviendo como medio de ensayo.
- Permiten transformar el mundo real en lo que uno más quiera o desee.

En ocasiones, las fantasías se pueden compartir con la pareja y resultan enriquecedoras para la relación, mientras que en otras ocasiones toman forma de juego entre la pareja permitiendo renovar la vida sexual. Sin embargo, es importante recordar que no es necesario realizar todas las fantasías que uno tenga, en este caso se deben tener en cuenta las siguientes premisas:
- Que vayan de acuerdo con los propios valores.
- Que vayan de acuerdo con los valores de la pareja.
- Que haya un acuerdo mutuo.


¿Qué tipo de fantasías existen?
Hay fantasías que se presentan de manera más habitual y que por tanto se producen más espontáneamente.

En las fantasías uno puede ser el protagonista o ser un mero espectador. Cabe destacar, que no existen fantasías correctas o incorrectas, ni mejores o peores, sino que son simplemente el resultado de la expresión de los deseos o emociones sexuales que cada uno sienta.

Los contenidos de las mismas pueden ser ilimitados y muy variados, si bien los más frecuentes los podemos clasificar según los siguientes tipos:

- Fantasías sexuales eróticas íntimas: fantasías en las que aparece la pareja, pueden ser de contenido más romántico o simplemente más excitante. También pueden incorporar prácticas sexuales habituales o no en la propia pareja, como masturbación mutua, sexo oral o anal, etc.

- Fantasías exploratorias: éstas incluyen elementos nuevos, como podría ser un intercambio de pareja, la incorporación de una nueva persona en la relación sexual con la propia pareja o con componente bisexual.

- Fantasías sadomasoquistas: fantasías basadas en el juego de poder, en las que la excitación se produce por el sometimiento o la dominancia.

- Fantasías de carácter impersonal: la excitación se consigue a través de una situación, un juguete sexual o un fetiche.

- Fantasías placenteras: donde se recrea una situación o relación sexual concreta ya vivida.



Finalmente os proponemos unas pautas que os permitan aumentar la capacidad de fantasear (según Lopiccolo):

- Ser imaginativo y prestar atención a los detalles. Fijarse en pequeños detalles como el lugar, el color de la ropa, un perfume o un aroma. Son aspectos muy importantes para crear una fantasía. En este sentido se debe definir la situación según los 5 sentidos.

- No debe ser un gran relato, puede tratarse de imágenes breves con una importante carga de contenido personal.

- Lo que le excita a cada uno es estrictamente individual, por lo que no tiene que tratarse de algo explícitamente sexual, puede ser romántico, sensual, etc. Descubre aquello que mayor deseo o excitación te provoque y poténcialo.



Para más información:
CENTRO ITAE
T 902 100 006


2 comentarios:

  1. ¿que se hace cuando la otra parte de la pareja expresa no tener fantasías y no demuestra interés en incursionar en tenerlas para compartirlas?

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  2. Apreciado Anónimo:

    Gracias por participar en nuestro blog.

    Te comentamos, imaginar situaciones que despiertan el deseo o la excitación sexual, pensar sobre alguna situación vivida o imaginada no es algo que haga todo el mundo. Se trata de una posibilidad que tenemos las personas dentro de la vivencia de la sexualidad. Si bien es cierto que se puede entrenar, en el sentido que, podemos aumentar nuestra imaginación fijándonos en aquello que nos despierte nuestro interés o deseo sexual.

    Sin embargo, hay personas a quienes les resulta difícil mantener la mente concentrada en una historia o en un recuerdo, lo cual les lleva a no interesarse por tener fantasías sexuales. Y por otro lado, también veríamos que ciertas personas interpretan las fantasías como algo negativo, como si pensar en ciertas situaciones, personas, etc. significara ser depravado o perverso.

    Tener fantasías sexuales y compartirlas con la pareja, mejora la comunicación, la intimidad e incluso promueve un mayor deseo sexual. Pero como todo en sexualidad, no se puede exigir. Nosotros te aconsejamos que tu pareja no se sienta que “tiene” que tener fantasías, simplemente que lo valore como una posibilidad más. De este modo, en un tiempo puede plantearse hacer el experimento de intentar pensar en alguna relación sexual vivida o imaginar algún contexto nuevo.

    Para empezar, podrías proponerle que leyera el artículo y discutir conjuntamente vuestra opinión. Es una buena manera de empezar a compartir y de practicar la comunicación sexual.

    Estamos a tu disposición.
    Un saludo,

    EQUIPO ITAE
    T 902 100 006
    E info@centreitae.com
    W www.centreitae.com

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