viernes, 25 de noviembre de 2011

SUPERARSE A UNO MISMO

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Juan tiene 28 años y se siente insatisfecho con algunos aspectos de su vida:, el trabajo que realiza desde hace más de 7 años como recepcionista no le gusta y cada día se le hace más cuesta arriba el ir a trabajar. A Juan siempre le ha interesado la informática y los idiomas, pero abandonó los estudios en el instituto. Ahora se culpabiliza por ello y se compara con algunos amigos, que tienen mejores posiciones laborales. En ciertos momentos, Juan ha pensado en retomar los estudios o realizar alguna formación de acuerdo a sus intereses, pero finalmente acaba postergándolo y esto a su vez, fomenta la imagen o concepto negativo que tiene de si mismo. Con ello, llega a la conclusión de que no hay nada que hacer y que por tanto debe resignarse a seguir como está. A su vez, tampoco se siente a gusto con su aspecto físico, siempre había sido deportista y trataba de cuidar la alimentación, pero desde hace algún tiempo ha abandonado estos hábitos y mantiene un ritmo de vida sedentario, que le ha generado algo de sobrepeso y pérdida de agilidad.
 
 
Hoy en día son muchas las personas, que como Juan, viven insatisfechas y resignadas, creyendo que ya no pueden hacer nada para mejorar su situación, a pesar de poseer intereses, habilidades y cualidades suficientes como para emprender un proyecto de mejora o superación personal. Estas personas desperdician sus talentos o virtudes, cayendo en una dinámica de subestimación o infravaloración, que va minando progresivamente su autoestima.
 

¿Cuáles son los factores que pueden obstaculizar a una persona para auto superarse?
 
Miedo a arriesgarse. El miedo es un sentimiento que paraliza a las personas, generando que actúen evitando o postergando hacer cambios positivos para su vida.
 
Baja autoestima. Una persona con baja autoestima puede pensar que una vida mejor o exitosa está fuera de su alcance y la falta de confianza en uno mismo puede contribuir a quedarse en el mismo lugar e incluso empeorar la situación.
 
Desilusión. La desilusión normalmente se deriva de intentos fallidos de lograr algún objetivo y genera sentimientos de miedo, cayendo en la generalización errónea, de que cómo no se consiguió el propósito la vez pasada, tampoco se podrán alcanzar nuevos objetivos esta vez.
 
Apatía. La apatía es un sinónimo de desinterés que puede ser consecuencia del mantenimiento de una dinámica de no afrontamiento al cambio y resignación, fomentada a su vez por la desilusión y baja autoestima.
 

¿Qué puedes hacer para superarte?

1. Lo primero: aprender a valorarte, a aceptarte y a respetarte.

Para superarte a ti mismo, primero hay que aprender a valorarte, lo cual implica conocerte más; reconocer tus valores y características positivas, así como también aceptar tus puntos débiles.
 
Es muy importante además positivizar los pensamientos, así como el lenguaje interno que utilizas contigo mismo, aquellos mensajes que tú mismo te vas dando.
 
No tiene sentido pasarte la vida culpabilizándote por aquellos errores que hayas podido cometer en algún momento de la vida; como seres humanos todos tenemos derecho a equivocarnos. Asimismo el hecho de que te recrimines por un determinado fallo no va hacer que éste se repare, pero sí puedes aprender del mismo para no repetirlo en un futuro.
 
El respeto hacía ti mismo es esencial. Muchas veces nos sentimos víctimas de los demás por sus exigencias o sus conductas hostiles, lo que nos lleva a ser incapaces de negarnos a hacer cosas que no deseamos. Debes aprender a actuar de acuerdo a tus necesidades e intereses, lo que implicará tener que decir no en muchos momentos, esto te permitirá respetarte a ti mismos, al mismo tiempo que enseñará a los demás a que te respeten.
 
Es muy necesario cultivar tu parcela personal, es decir, dedicarte un tiempo exclusivo para ti. Muchas veces en nuestra vida sólo hay obligaciones y compromisos y pocas veces nos respetamos ese tiempo, tanto el calidad como cantidad, para hacer aquellas cosas que nos hacen sentir bien y nos transmiten calma.
 
Un último factor que contribuirá en el aprendizaje de autovaloración, es el recompensarte por tus logros, es decir, reconocer todas aquellas cosas que en su día te propusiste, que te costaron esfuerzo y que aun así las has conseguido. No las pases por alto.
 
2. Lo siguiente e indispensable: establecerte metas
 
Es indispensable para superarte a ti mismo tener metas. Cuando tienes metas, tus días tienen sentido, sabes hacia dónde vas y también podrás reconducirte si detectas que te estás desviando del camino. En este sentido, no puedes descuidar hacia donde deseas ir y debes tener persistencia a la hora de ir por el camino que te has marcado.

¿Cómo?
 
1. Plantéate una meta clara y concreta. La meta que te propongas ha de reunir una serie de requisitos; debe ser:
 
  • SINCERA, algo que realmente quieras hacer o desees alcanzar.
  • PERSONAL, no algo que venga impuesto por alguien desde fuera.
  • REALISTA, que veas que es posible conseguir en un plazo de tiempo prudencial.
  • DIVISIBLE, que puedas determinar los pasos o cosas que tienes que hacer para conseguirla.
  • MEDIBLE, que puedas comprobar lo que has logrado y lo que te falta para alcanzarla.
 

Tomando como ejemplo el caso de Juan, algunas posibles metas que podría marcarse:
- Aprender un idioma.
- Buscar un nuevo empleo
- Hacer deporte
- Comer más sano

 
2. Establece las tareas que debes realizar para lograrla: Una vez que hayas concretado la meta que se deseas alcanzar, debes pensar en lo que tendrás que hacer para conseguirla. Siguiendo con una de las posibles metas de Juan, aprender un idioma, se podrían definir las siguientes tareas: decidir el idioma, una vez decidido, buscar academias o centros donde lo imparten, ir a pedir información, matricularse, etc.
 
 
3. Organiza las tareas en el orden en que las deberías realizar. Establece un plan de trabajo. El orden se puede establecer de forma lógica, según la secuencia temporal en las que se tengan que realizar o, en el caso de que las tareas no necesiten una secuenciación temporal, se puede empezar por las tareas más sencillas y que requieran menos esfuerzo, dejando para el final las más difíciles o costosas.
 
4. Ponlas en marcha y evalúa los logros que vayas consiguiendo: Una vez elaborado el proyecto personal habría que comprometerse con él y ponerlo en práctica. Para llegar a conseguirlo es importante ir evaluando los esfuerzos realizados. Esto puede ser difícil hacerlo uno mismo, pero podría facilitarlo si le pides a un familiar o a un amigo que te ayude a evaluar tus progresos.
 
 
Mediante el proceso de superación personal, al margen de mejorar tu autoestima, podrás alcanzar otros muchos beneficios como un incremento de las emociones positivas, mejores relaciones interpersonales, desarrollo profesional, desarrollo intelectual y una consecuente mejoría de la salud física y mental, todo ello comportará a su vez una mejor calidad de vida y un mayor aprecio por la misma.
 
Todos tenemos la posibilidad de mejorar sustancialmente nuestras vidas, el secreto está en la determinación que tengamos para conseguirlo. Recuerda que nunca es tarde para superarte, no importa la edad que tengas, las veces que hayas fallado o la situación en la que te encuentres, siempre estás a tiempo. Si a pesar de tener en cuenta estos puntos consideras que has intentado en muchas ocasiones superarte a ti mismo y no lo consigues, quizás necesites de la ayuda de un profesional en psicología.
 

Comparte con nosotros:
¿Crees que te valoras lo suficiente?
¿Te sientes insatisfecho con algún aspecto de tu vida?
 
Para más información:
CENTRO ITAE
T 902 100 006
E info@centreitae.com
W http://www.centreitae.com/
 

viernes, 18 de noviembre de 2011

INSOMNIO


El insomnio es uno de los trastornos del sueño que más sufrimos en nuestra sociedad actual. Podríamos definirlo como la incapacidad para obtener un sueño adecuado, ya sea debido al retraso en el inicio, a frecuentes interrupciones durante la noche y/o a un despertar temprano que no nos permite volvernos a dormir, provocando la sensación de no haber descansado. Cuando hablamos de insomnio, tenemos que tener en cuenta diversos factores: la frecuencia con la que se presenta la alteración del sueño, la preocupación que nos genera el hecho de no poder dormir y la interferencia de la falta de sueño en nuestras actividades cotidianas.
Es importante destacar que el insomnio no tiene relación con la cantidad de horas que dormimos, ya que el número de horas que necesitamos cada uno varía en función de las circunstancias que nos rodean, las características personales y la edad. Es decir, no existe un patrón de horas fijas para dormir; si alguien duerme poco pero al día siguiente rinde sin dificultad, no sufre de insomnio. Aún así, se recomienda dormir entre siete y ocho horas diarias.

Causas del insomnio:
Existen diversas causas que pueden provocar insomnio:
  • Presentar una situación fisiológica no adecuada (provocada, por ejemplo, por haber bebido café).
  • Dormir en un ambiente poco propicio (ruidoso, con una cama poco confortable).
  • Mantener una elevada activación mental (fruto del estrés laboral, problemas familiares, o preocupaciones varias).
Si estas condiciones adversas se prolongan en el tiempo, y la persona afectada no consigue quitarle importancia al insomnio y verlo como algo pasajero, podría romperse el automatismo del mecanismo del sueño y convertirse el insomnio en un problema crónico. Es importante tener en cuenta que el sueño es un proceso automático, por lo que no debemos esforzarnos en conseguir dormir, ya que cualquier esfuerzo que hagamos en intentar dormirnos bloqueará dicho proceso.

¿Cuándo hablamos de insomnio crónico?
Hacemos referencia al insomnio crónico cuando los síntomas se mantienen durante seis meses o más y cuando aparecen durante tres o más noches a la semana. Asimismo, cuando el insomnio se cronifica podemos llegar a tardar más de 30 minutos en conciliar el sueño y llegar a mantenernos despiertos más de 30 minutos durante la noche, apareciendo durante el día una sensación de fatiga, junto a un bajo estado de ánimo y un menor rendimiento. Fruto de la cronificación del insomnio, pueden aparecer diversas consecuencias: deterioro social, laboral, o en otras áreas importantes de la vida. Dichas consecuencias pueden manifestarse de la siguiente manera: disminución de la sensación de bienestar durante el día, mayor irritabilidad, dificultades de concentración, menor energía; en definitiva, una menor calidad de vida.  

El insomnio no es un problema grave, pero, como hemos visto, puede provocar consecuencias desagradables en nuestra vida cotidiana. El insomnio es un trastorno que tiene cura, y desde aquí queremos darte algunos consejos que puedes aplicar para superarlo:
  • Evita dormir durante el día o hacer la siesta
  • Mantén unos horarios y rutinas
  • Haz algo de ejercicio durante el día
  • No consumas bebidas estimulantes a partir de las 16h
  • No cenes más tarde de las 22h
  • Date una ducha caliente antes de acostarte
  • No te acuestes activado (respeta un tiempo de transición para pasar de estar activado a estar relajado)
  • Mantén un ambiente propicio para el sueño (oscuridad, silencio, y utiliza la habitación únicamente para dormir)
  • No te pongas el reto de dormir (recuerda que es un proceso automático que debemos respetar)
Si pese a poner en práctica todos estos consejos, no consigues controlar el insomnio, no dudes en solicitar la ayuda de un especialista para que te ayude a superarlo.

¿Has padecido de insomnio alguna vez? Si es así, cuéntanos qué hiciste para superarlo.
¿Cuántas horas necesitas dormir para sentirte descansado?

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viernes, 11 de noviembre de 2011

ENVIDIA Y AUTOESTIMA

Paula, una de nuestras pacientes (a la que hemos cambiado el nombre), nos comenta hablando de su envidia:
“Me siento mal cuando mis amigas tienen éxitos profesionales o personales; cuando alguna de ellas da una noticia en ese sentido, aunque intento aparentar alegría, me cuesta ocultar mi cara de desagrado (aunque lo intento) y  soy incapaz de felicitarla de forma espontánea y sentida. Cuando por el contrario lo mismo pasa con malas noticias, aunque me cueste admitirlo, internamente siento un poco de satisfacción. De alguna forma, aquello que consiguen los demás pone de manifiesto lo que yo no he sido capaz de conseguir, y cuando observo que los demás se encuentran piedras en el camino, me siento aliviada, porque es como si pudiera avanzar un poco más en mi carrera competitiva de la vida (…). Me gusta ser el centro de atención, necesito que todos me miren y admiren públicamente; cuanta más notoriedad tenga, mejor; en cambio, cuando ocurre lo mismo con algún amigo, no lo puedo soportar; necesito que se cambie de tema y que la atención vuelva a mi; soy incapaz de alabar a nadie y de ser humilde....eso haría que me rebajara todavía más (…). Para mantenerme a flote con mi bienestar, tiendo siempre a quejarme, criticar y juzgar a casi todo el mundo; nunca admito mis errores y tengo la habilidad de culpar a los demás por ellos.”

La definición de envidia implica sentir dolor (sentimiento de inferioridad, hostilidad y resentimiento) ante la buena fortuna de los demás; dolor por no poseer lo que pueda tener otra persona, sean cosas materiales, cualidades personales o situaciones vitales. La envidia es una emoción encarnada en la baja autoestima; es desde el bajo autoconcepto de uno mismo que se crean unos sesgos perceptuales que empañan las experiencias y las relaciones, tanto a nivel personal como a nivel profesional. Desde la envidia, los logros ajenos se viven como amenazas al propio bienestar y por el contrario, las desdichas de los demás aportan cierto placer oculto. Por tanto, la envidia tiene mucho que ver con la comparación y la competición constante con los demás; en lugar de fijarme en mi, me fijo en los demás y en función de eso saco conclusiones sobre mi mismo. Así, la baja autoestima relacionada con la envidia se manifiesta a través de tender a mirar hacia fuera en lugar de mirar hacia dentro; la persona con envidia tiende a regirse por lo que ve a su alrededor y no tanto por lo que ocurre en su interior.

La envidia es una emoción que se esconde detrás de otras emociones, como la rabia, el resentimiento, la tristeza y el miedo. Así mismo y desde la baja autoestima, las  personas envidiosas, tienden a infravalorar sus propios logros y nunca están satisfechas; es posible que intenten cubrir ese vacío a través de necesitar demostrar sus proezas, sus logros y ser el centro de atención; es posible así mismo que callen y sufran en silencio anhelando secretamente tener algún día aquello de lo que creen que carecen en el presente.
La envidia puede afectar también a las relaciones sociales; aunque la persona con envidia pueda querer tener cerca o saber de la persona a la que envidia, sus  relaciones de amistad pueden irse truncando por el camino, puesto que la envidia va desprendiendo energía negativa a través de las críticas y el juicio constante del entorno.

¿Cómo deshacerse de la envidia?

  1. Pregúntate: ¿Qué es lo que envidio del otro que yo no tengo?  ¿Por qué me preocupa tanto ese aspecto?
  2. ¿Qué es lo que realmente siento cuando siento envidia? Es decir, ¿Qué emoción hay detrás? ¿Tristeza, rabia, miedos….?
  3. Cuenta tus “tesoros”. Mira hacia adentro en lugar de hacia fuera. Tus tesoros son todas aquellas cosas por las que dar gracias de tener en tu vida. Todos tenemos infinidad de tesoros, y a menudo no les damos su debida importancia.
  4. Alaba a alguien. Pruébalo: coméntale a alguien lo mucho que te gusta algo que hace o lo mucho que le admiras. Sorpréndete y saborea los beneficios de sentirte bien después de ello.
  5. No dejes que la envidia se quede dentro de ti embotellada; habla sobre tu envidia con alguien y deja que la otra persona te diga todas las razones por las cuales no necesitas estar celoso/a.

Si a pesar de todo ves que sigues aferrado/a a tu envidia y te es difícil manejarla, quizás necesites la ayuda de un profesional.

Cuéntanos:
¿Por qué tipo de cosas o situaciones has podido sentir envidia?
¿Qué maneras te han ido bien para desprenderte de ella?  

Para más información:
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lunes, 7 de noviembre de 2011

CÓMO INFLUYE LA CULPA EN LA AUTOESTIMA


 
“Ayer vi a mi hermana y me pareció ver que estaba muy seria; no quise sacar el tema por no crear ningún enfrentamiento, pero se que cuando hace dos semanas me explicó que tenía problemas con su novio, la debería haber escuchado más. Es culpa mía que ella este seria o disgustada. Siempre me pasa igual; no se cuidar a los demás y después me lo demuestran con caras serias, no merezco que los demás confíen en mi sus problemas, siempre les acabo decepcionando y haciéndoles más daño”.


Una de las características de las personas que tienen baja autoestima es un elevado sentimiento de culpa, hecho que las lleva a sentirse mal consigo mismas. El sentimiento de culpa lleva a la persona a responsabilizarse de las consecuencias negativas de lo que sucede a su alrededor, sea por una acción propia o de alguna persona cercana. El mantenimiento de esta emoción, lleva a la persona a autocastigarse con facilidad y como consecuencia a creer que no es valiosa, tendiendo a una infravaloración constante. Por ello, vemos que las personas con baja autoestima tienden a sentir culpa de manera más frecuente. Cuando esto sucede, observamos que la culpa, sirve para reforzar la percepción negativa que la persona tiene de si misma.

Una de las características que mantiene la culpa en las personas con baja autoestima, es la dificultad de decir que no y la dependencia de la valoración externa, es decir, cuánto de importante es para uno ser bien visto por los demás; esto ocurre por ejemplo, cuando uno concede favores sin parar a costa de su propio estrés y malestar: “digo que si, cuando en realidad me va muy mal aceptar, pero lo hago para que mi amigo no se enfade conmigo”. En este caso, esta persona está dejando de mostrarse como es en realidad para pasar a ser lo que los demás esperan, sintiéndose culpable por “auto-traicionarse” otra vez.

Para abandonar el sentimiento de culpa, es necesario empezar por aceptar que uno puede equivocarse, que puede tener una respuesta desacertada en un momento determinado y que tiene el derecho y el deber de poner límites a los demás sin que ello implique sentirse culpable.

Por otro lado, es indispensable aprender a asumir la responsabilidad de los propios actos y no cargar con la responsabilidad de los actos de los demás. De este modo, uno puede empezar a desprenderse de las dependencias emocionales y del sentimiento de culpa. Como consecuencia, no se necesitará buscar tanto el afecto o el apoyo del otro, porque uno conseguirá valorarse más, sin necesitar la aprobación ajena.

¿Cómo puedo eliminar mis sentimientos de culpa?

1. Adopta una visión más flexible de la situación que te hace sentir culpable: intenta pensar en los aspectos positivos y negativos de la situación. Observa todos los aspectos de la situación, los comportamientos; no te quedes con lo correcto o incorrecto de lo sucedido: analiza todos los matices.

2. Identifica tu parte de responsabilidad en la situación y actúa en consecuencia. Si hay algo que debas reparar, repáralo (habla con la persona, soluciona el problema, pide disculpas, etc).

3. No asumas la responsabilidad de los demás: aprende a diferenciar los juegos de manipulación de los demás, identifica las señales que usan para hacerte sentir culpable y desresponsabilízate de ello. Si no es responsabilidad tuya, no tienes porque llevarte a la espalda esa carga.

4. Acepta que algunas acciones del pasado no pueden modificarse y que el sentimiento de culpa no cambiará lo ocurrido.

5. Aprende a defender tus derechos y opiniones aunque estos sean diferentes de lo que puedan pensar los demás (o de lo que puedan querer que pienses); ninguna opinión es mejor o peor que la otra.

Si a pesar de todo esto, sientes que tu sentimiento de culpa no te deja avanzar y condiciona gran parte de tus acciones, es muy probable que necesites ayuda de un profesional. No dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Cuéntanos tu experiencia:

¿Por qué tipo de cosas te sientes culpable?
¿Has podido resolver tu culpa en algún aspecto de tu vida?

Para más información:
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