viernes, 23 de marzo de 2012

ADICCION A LOS VIDEOJUEGOS

“Roger es estudiante y comparte piso con otros jóvenes de su edad. Desde hace varios meses está jugando a un popular juego de rol online al igual que sus compañeros. Entre ellos reconocen que Roger es “especialmente bueno” y le piden consejo o ayuda en algunas partidas. A él le sienta bien que la gente reconozca su esfuerzo. De hecho, mucha gente que apenas conoce le pide consejo a través del juego y acaba pasando bastante tiempo hablando con algunas de estas personas.

En la actualidad pasa unas cinco horas al día jugando. Dado que por el día estudia, suele dedicarse por la tarde aunque cada vez hasta más entrada la noche. De hecho, ya van varias semanas que se queda dormido ocasionalmente y falta a clase. Si esto le sucede piensa que, ya que está en casa y no ha ido a clase, puede jugar un par de horas más y “aprovechar la mañana”. Cuando no está en casa piensa a menudo en el juego, en que cosas estarán sucediendo mientras no está y en lo que hará cuando llegue a casa y se pueda conectar. Acabadas las clases rechaza cualquier actividad con los compañeros que retrase su vuelta al juego.

En el último semestre el rendimiento académico de Roger ha bajado mucho. No entrega los trabajos en los plazos y prepara muy poco los exámenes. Además, hace semanas que pone excusas para no bajar a su pueblo en fin de semana para poder jugar y, como consecuencia, ha visto muy poco a sus familiares y a sus amigos de toda la vida. Sus compañeros de clase que al principio insistían para que salga de casa ya le llaman muy poco para salir.

Todo esto ha hecho que Roger se sienta mal últimamente aunque no sabe bien porqué. Está más triste y todo se le hace ‘un mundo’. Para evadirse de estos sentimientos dedica más tiempo al juego, tiempo durante el cual se siente bien.”

La diferencia entre jugar por placer y tener un problema con el juego no se mide en tiempo sino en la función que el juego supone. La “necesidad” de jugar para escapar, para aliviar un malestar que no puede afrontarse de otra manera y la falta de control sobre cuando y como se utiliza este “escape” es lo que diferencia el juego lúdico del problemático.

MOTIVOS POR LOS QUE ALGUIEN PUEDE JUGAR COMPULSIVALENTE

Los videojuegos son una actividad que puede llegar a ser muy compleja. Quienes juegan de manera compulsiva pueden hacerlo por distintos motivos
  1. La combinación de su forma de ser con las características del videojuego. Hablamos de personas que ya de por sí suelen darle muchas vueltas a un tema (lo que se denomina carácter obsesivo). Si el videojuego les ofrece algo atractivo y un alto grado de complejidad, estas personas pueden convertirlo fácilmente en su actividad principal.
  2. Otras personas pueden jugar por una situación particular. Es frecuente que personas deprimidas, personas desempleadas o con algún otro problema acaben jugando para evadirse. Los videojuegos, como hemos dicho antes, pueden ofrecer un mundo complejo y lleno de “cosas para hacer”.
  3. Aquellos que tienen problemas para relacionarse con los demás pueden encontrar en los videojuegos online una fuente de relaciones sociales que los mantiene muy unidos al juego. Muchas personas que intentan dejar el juego explican que sus compañeros “son buena gente y les caen bien” y es que ¡es verdad! El problema no son las personas que juegan sino la naturaleza de la relación que han establecido. Desgraciadamente, no es una relación sana porque implica que, para mantenerla, se realice una “desconexión” del mundo real.

SEÑALES DE ALERTA
Hay varios factores que pueden tomarse como indicadores de que la conducta de juego es problemática. En general uno debería preguntarse:
  • ¿Con que frecuencia juego? ¿Cuánto tiempo dedico cada día a jugar?
  • ¿Pienso todos los días en el videojuego y en varios momentos del día?
  • ¿Pienso mucho en el videojuego cuando no puedo jugar? (ej., en un viaje de fin de semana)
  • ¿He descuidado mi trabajo o mis estudios por haber dedicado más tiempo al videojuego?
  • ¿Le escondo a mis padres o a mi pareja el tiempo real que juego?

Si la mayoría de respuestas (menos la primera) han sido que sí, quizá estés “enganchado” a un videojuego. Lamentablemente no lo sabrás del todo hasta que intentes dejarlo.

QUE SE PUEDE HACER
  • Analiza los motivos por los que juegas. Piensa en profundidad y no te dejes ninguno. Probablemente la “simple diversión” ya no se encuentre entre los principales.
  • Haz un balance sobre los costes y los beneficios de jugar. Por ejemplo, puede que sientas satisfacción o reconocimiento de otros jugadores como beneficio pero en cambio, quizá tus amistades se hayan resentido, no duermas bien últimamente y hayas descuidado tus estudios o trabajo.
  • Una vez decidido debes mantenerte alejado. No es justo para ti decirte que solo depende de tu voluntad. Esto no es cierto ni para ti ni para nadie, no te lo pongas difícil y mantente alejado.
  • Llena tu tiempo de ocio con actividades incompatibles. Hacer cosas al aire libre suele ser una opción.
  • Recupera los contactos con tus amistades y conocidos. Recuerda que una parte del juego tenía una función social que debes cultivar de una forma más positiva para ti.
  • Mantente alejado de foros, revistas y webs que se relacionen con el videojuego. Si te das de baja en estos foros te asegurarás de no caer en la tentación.
  • No tienes por qué hacerlo solo. No te avergüences y pide ayuda. La familia o la pareja pueden ser más comprensivos de lo que crees.

CONCLUSIÓN
La adicción a los videojuegos es un problema muy variado y complejo. En cualquier caso el videojuego gobierna la vida de quien esta atrapado por el juego compulsivo. Cambiar es un proceso igual de difícil que el de otras adicciones e implica procesos similares. Primero será necesario tomar consciencia de que la situación no es sostenible por más tiempo y decidirse a actuar. Pedir ayuda es siempre recomendable. A partir de aquí, el plan a seguir debe incluir la restricción de todo lo relacionado con el videojuego así como, de manera paralela, la recuperación de las actividades que estaban apartadas.

No dudes en ponerte en contacto con nosotros si te sientes identificado con lo que has leído o crees que alguien cercano puede necesitar ayuda.

Para reflexionar,
¿Qué diferencias y similitudes hay entre la adicción a sustancias y la adicción a los videojuegos?
¿Qué crees que será lo más difícil de cambiar en una persona que juega compulsivamente a través de la red?

Para más información:
CENTRO ITAE 
T 902 100 006 

4 comentarios:

  1. Yo hace tiempo estuve jugando a un juego online de conquistas y manejo de recursos (no pondré el nombre) y llegué a estar muy enganchado. Lo acabé pasando muy mal. Cuando me cansé del juego me sentía muy vacío y me di cuenta del tiempo desperdiciado. De eso hace ya unos años. Ahora me he pasado al otro extremo y no acepto ni una invitación del facebook para ningún juego.

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  2. Querido Anónimo,

    Tu experiencia seguramente puede ayudar a otras personas. Desgraciadamente el tipo de juego que comentas es de los más "adictivos" y de los más populares a la vez. Tus sensaciones no eran extrañas dadas las circunstancias y tiene mucho mérito tu decisión de dejarlo. No consideres ese tiempo como perdido sino como un aprendizaje. Ánimos y muchas gracias por compartir tu historia.

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  3. Mi hijo pasa mucho tiempo jugando a la "play". Me preocupa que se pueda enganchar. Tiene 14 años y sela pasa con los amigos metido en su habitación jugando. A veces el se va a la casa de los amigos y otras vienen ellos. Va sacando las notas adelante, pero porque es listo y mirandose los apuntes a ultima hora aprueba. MI hijo tiene un problema?

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  4. Estimada Patri,

    Gracias por tu pregunta. La verdad es que, con lo que explicas, es difícil saber si realmente se trata de un problema. Los adolescentes suelen dedicarse de lleno en actividades de este tipo con sus amigos. Lo que hace unos años era encerrarse a escuchar música ahora puede ser jugar a la consola.
    De hecho si, como explicas, saca bien las notas, tiene amigos que vienen a casa y que él visita no parece que el juego le esté afectando.
    De todas formas si el tiempo es excesivo siempre se puede comentar con él e intentar negociar unos horarios más adecuados.

    No dudes en ponerte en contacto si tienes más dudas.

    Saludos

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