domingo, 3 de marzo de 2013

Ambición patológica en el trabajo



Business Woman Climbing the Ladder of Success Royalty Free Stock PhotoPablo siempre había tenido sentimientos de inferioridad. Había tenido unos padres muy exigentes, de los que ante cualquier nota más baja, o cualquier reto no conseguido, en seguida se ponían en guardia y le repetían sin cesar que debía esforzarse más. Con el tiempo, Pablo fue aprendiendo que para ser querido y aceptado, debía “esforzarse más”. Nunca era suficiente, y cuando conseguía logros, no los podía disfrutar puesto que ya estaba pensando en el siguiente. Pablo se propuso llegar lo más alto posible en su carrera profesional. Desde su manera de ver el mundo, cuanto más consiguiera, más querido y aceptado sería. Fue consiguiendo éxitos profesionales y reconocimientos; estaba agotado, estresado y padeció algún ataque de ansiedad. Los reconocimientos que iba consiguiendo no le llenaban, no era suficiente…necesitaba conseguir más cosas, aunque cuanto más conseguía menos disfrutaba…

La ambición es el deseo de ir consiguiendo metas. Gracias a ella nos esforzamos por avanzar, aprender y crecer. Gracias a ella tomamos una dirección en la vida y nos movemos hacia adelante.

La ambición sana implica la consecución de unos logros que aportan sentido y equilibrio a nuestro proyecto vital; cuando hay equilibrio, todas las facetas de nuestra vida están cubiertas y nos sentimos, en general, satisfechos.
Cuando hablamos de ambición patológica, observamos un afán desmedido por lograr más y más, una insatisfacción permanente (nunca se tiene suficiente) y en definitiva una motivación que, lejos de equilibrar la propia vida, la hace girar toda en función del trabajo y los objetivos marcados. Detrás de la ambición patológica pueden esconderse diversas cuestiones:

    Falta de autoconfianza: Al no confiar en uno mismo, el trabajo y los éxitos laborales actúan como un disfraz de la propia falta de autoestima; el trabajo y la posición laboral aportan un estatus externo que la persona no siente tener internamente.
    Narcisismo: Los perfiles narcisistas necesitan demostrar constantemente que son los mejores en todo, con frecuencia necesitan destacar sus logros, ser el centro de atención, recibir halagos por su buen hacer y sentir que están en un plano superior a los demás; desde ahí la ambición los mueve a ir demostrando logros sin tregua, a escalar para demostrar y nunca darse por satisfechos. Des del narcisismo, cualquier logro ajeno es percibido como una amenaza al propio ego, factor que les motiva a seguir trepando en la vida laboral, aun a costa en ocasiones de pisar a los demás.
  Celos: Los celos pueden también actuar como un motor de la ambición patológica. Desde los celos, existe la inseguridad, y desde la inseguridad, los éxitos ajenos pueden también ser vistos como amenazas al propio estatus. La persona con tendencia a los celos o a la envidia, podrá, entre otros cosas, luchar constantemente no por el afán de superarse a si misma, sino por el afán de no quedarse atrás respecto a sus colegas.
Miedo al rechazo en la vida personal: en este caso hablamos de personas con una vida personal muy poco cultivada. Apenas tienen amistades, vida social o pareja. Como no hay elementos fuera del trabajo que gratifiquen su vida, los buscan en el trabajo. Nos encontramos pues con personas que “viven para” trabajar, y en las que realmente el trabajo actúa como  tapadera, como refugio para no tener que afrontar otras parcelas de su vida que están mermadas.
    Miedo al fracaso en la vida profesional: El miedo al rechazo y al fracaso en la vida profesional puede también incentivar a la persona a trabajar en exceso, a dedicar cientos de horas, a revisarlo todo, a prepararse con minuciosidad ante cualquier reto….y habitualmente puede subir en la escala laboral, aunque a costa de mucho malestar, estrés y ansiedad.

En realidad todos estos posibles orígenes de la ambición patológica la hacen precisamente patológica puesto que la persona nunca tiene una vivencia positiva (sana) de sus experiencias personales y profesionales dado que siempre hay alguna carencia personal no satisfecha…si te identificas con esta insatisfacción crónica, con la necesidad de reconocimiento externo frecuente y con la sensación de verte amenazado por los éxitos de tus colegas del trabajo, quizás estés en un caso de ambición patológica…no dudes en ponerte en contacto con nosotros, te podemos ayudar!

Cuéntanos….
¿Te identificas con el artículo?
¿Trabajas con alguien que consideres extremadamente ambicioso?

 Para más información: CENTRO ITAE
T 902 100 006 
info@centreitae.com
http://www.centreitae.com

 photo credit: icopythat via photopin cc

1 comentario:

  1. Cuando se trata de la ambición al poder en la esfera política, ¿En donde se ubica el límite entre una ambición sana y una ambición patológica? Cuando alguien con ambiciones aparentemente sanas, accede a un puesto de poder y empieza a presentar rasgos de ambición patológica ¿es rescatable? En caso afirmativo ¿Cómo se puede reubicar en la ambición sana? En el caso de una ambición patológica ¿Es curable? ¿Cómo? ¿El individuo puede volver a ser parte o no del grupo que se dedica a la búsqueda del Bien Común?

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