jueves, 27 de agosto de 2015

CÓMO SUPERÉ EL PÁNICO

Cuando mi psicóloga del centro ITAE me propuso explicar mi historia no dudé en aceptar. La verdad es que para quienes sufren de ansiedad me entenderán. Yo llevaba muchos años intentando superar mis crisis de ansiedad y no fue hasta que empecé con el tratamiento del centro que mi vida cambió. Os contaré un poco mi historia.
Yo soy una chica de 35 años, abogada de profesión, casada hace 5 años y con un hijo de 10 meses. Me defino como una persona muy perfeccionista, me encanta tener controlado mi entorno (mi vida laboral, mis relaciones sociales, mi organización familiar, etc.) y aunque me cueste aceptarlo soy una maniática del orden. Una de mis prioridades en la vida ha sido el trabajo. Siempre quiero prosperar más y más, supongo que también me ayuda que soy una persona muy exigente conmigo misma, y a veces también con los demás. Así que como muy bien me explicó mi psicóloga tengo un perfil de personalidad que junto con alguna predisposición genética hacen un cóctel explosivo para poder presentar ansiedad.
Mi historia con la ansiedad empieza hace ya 15 años. Entonces yo tenía 20 años y hacía dos años que había empezado la universidad. Fueron unos años muy duros. Quería aprovechar hasta el último minuto de mi vida universitaria. Por un lado no me quería perder la posibilidad de conocer gente nueva y de vivir “la vida universitaria” pero por otro debía sacar los máximos resultados. Y sin duda, esa mezcla fue absolutamente imposible. Así que para los exámenes de junio de segundo curso tuve mi primera crisis de ansiedad. Ya hacía unos meses que estaba más nerviosa de lo normal, me notaba el corazón como muy acelerado, no se me quitaba un nudo del estómago y empecé a tener alteraciones gastrointestinales. Pero aquello fue diferente. Ya había acabado todos los exámenes, podéis imaginaros el estrés que supuso que aquello para mi, pero me fue bien. Lo aprobé todo y con nota. Pues una semana después, estaba tomando un café con unas amigas hablando sobre los exámenes y me empecé a notar nerviosa. Mi corazón empezó a latir más rápido de lo normal, mis manos empezaron a sudar, el nudo del estómago se hizo cada vez más grande. No sabía que me estaba pasando, pensaba que me estaba dando un ataque al corazón. Mis amigas se asustaron mucho y me llevaron a urgencias, allí me pusieron una pastilla debajo la lengua y me dijeron que acababa de tener un ataque de ansiedad. No me lo podría creer. Yo que estaba tan tranquila tomando algo con mis amigas. Pues ese fue el inicio de una gran pesadilla. Ese verano tuve más ataques de ansiedad, y como siempre, nunca me avisaban. Así que empecé a tener miedo de que me cogiera en algún sitio estando sola y nadie me pudiera ayudar. Este pensamiento cada vez se hacía mayor en mi cabeza y entonces empecé a no ir a los sitios sola (siempre que tenía que ir a algún lugar lo hacía acompañada). Más adelante puesto que mi ansiedad no desaparecía empecé a evitar algunas situaciones, sobretodo aquellas en las que pensara que había mucha gente, como centros comerciales. También dejé de ir en transporte público. Pensaba que eran lugares donde en caso de que me pasara algo, sería muy difícil que me pudieran ayudar. Os puedo asegurar que vivir así en un infierno.
Fui de psicólogo en psicólogo y de psiquiatra en psiquiatra. Al principio me iba bien y parecía que mejoraba un poco, pero nada. Yo seguía con el mismo problema. Y así estuve casi 10 años. Acabé la carrera, empecé a trabajar, tenía mi pareja. Podía ir viviendo, pero necesitaba siempre tener un lazarillo a mi lado que me acompañara a los sitios. Hasta que finalmente buscando por Internet encontré el centro ITAE. La verdad es que al principio estaba un poco escéptica, me preguntaba si sería una terapia más en mi lista. Pero por suerte no fue así.
Por primera vez alguien me decía que es lo que me pasaba. Yo tenía un trastorno de pánico con agorafobia. Y aunque no me gustó mucho saber que tenía eso, me ayudó conocer que tenía un nombre, unas causas y un tratamiento.

Me explicaron que era eso de la ansiedad, como funcionaban los ataques de pánico y cual era el círculo vicioso de la agorafobia. Junto con mi psicóloga diseñamos una lista con las situaciones que evitaba y poco a poco las fuimos afrontando. Cada vez me sentía más fuerte. También trabajamos con mis pensamientos. Pues una de las cosas que aprendí es que hacia interpretaciones muy sesgadas de la realidad y pude aprender a tener una visión más objetiva de las cosas. Otra de las cosas que creo me ayudó, es que no sólo hice tratamiento psicológico sino que también hacía tratamiento con uno de los psiquiatras del centro. Esto de las pastillas no es que me hiciera mucha gracia pero sin duda fue una ayuda muy importante para mi mejora. La verdad es que hicimos muchas cosas. Al principio iba más a menudo a terapia y a medida que empecé a mejorar nos íbamos viendo menos. Yo siempre digo que fueron los meses más bien invertidos de mi vida. Ya hace un año y medio que me dieron el alta y la ansiedad sigue sin aparecer en mi vida.

CENTRO ITAE
93.206.51.51
Via Augusta 291
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