lunes, 24 de enero de 2011

LOS TICS NERVIOSOS

Los “TICS”, son movimientos involuntarios, rápidos, no rítmicos, bruscos, repetitivos e incontrolables, que generan un fuerte desgaste psíquico. La repetición de dichos movimientos, produce que éstos se conviertan en un hábito de tal manera que su reproducción, se vuelve involuntaria, y cada vez se manifiestan con mayor frecuencia e intensidad.

Las causas pueden ser varias: orgánicas, hereditarias y psicológicas. Antes de iniciar un tratamiento, será imprescindible determinar qué tipo de causa es la que genera el tic.

Suelen ser más frecuentes en la edad infantil y en la adolescencia. En este sentido, es fundamental que los padres aborden con delicadeza este problema con el fin de no trasladarles nuestra propia ansiedad y preocupación al respeto, pues sin querer podríamos agravar el problema. Suelen aparecer sin motivo aparente y durante estas etapas de crecimiento en las que los niños/as experimentan una mayor carga emocional. En principio, cuando ésta desaparece, los tics pueden ir remitiendo poco a poco. De no ser así, lo más apropiado es consultar al especialista.

También se pueden dar en adultos. En función de las condiciones en las que se encuentre la persona, los tics pueden empeorar. Así puede suceder bajo condiciones de ansiedad, cansancio, estrés, nerviosismo, encuentros sociales, y en soledad. No obstante, en aquellas situaciones en las que se requiera de concentración y atención, cuando el sujeto está relajado, o mientras se está durmiendo, pueden desaparecer por un corto espacio de tiempo.

Existen distintos tipos de tics: los motores simples, como puede ser el parpadeo, y la mueca facial, entre otros; los motores complejos, saltar, tocarse a si mismo; los fónicos simples, como puede serlo aclarare la garganta; y los fónicos complejos, como la repetición de una frase o palabra que se acaba de escuchar en otra persona.

Los distintos tipos de tics, pueden estar asociados con distintos tipos de trastornos, tales como el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), problemas de lenguaje, Trastorno por Déficit de atención con o sin hiperactividad, problemas de lenguaje y dificultades en el control de los impulsos.

Las consecuencias interfieren negativamente en la vida del sujeto que los padece, pues la incomodidad y la vergüenza así como el carácter disfuncional que tienen según qué tics, provocan que el sujeto vaya cambiando su rutina y su estilo de vida, con el fin de evitar exponer su problema, limitándose cada vez más si persisten en el tiempo y si no se trata adecuadamente. A su vez, cuando no le queda más remedio que exponerse a aquellas situaciones que teme por miedo al ridículo, sus niveles de ansiedad incrementan con lo cual, es más probable que el tic se manifieste. Es frecuente, que tengan repercusiones psicológicas negativas añadidas, a nivel de estado de ánimo, y de autoestima, entre otros.

Los tics, se pueden tratar con tratamiento psicofarmacológico y terapia conductual. Es importante acudir a un especialista para que pueda aplicarse el mejor tratamiento para este trastorno lo antes posible.


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martes, 18 de enero de 2011

Centro ITAE en CANAL CATALÀ TV

El pasado jueves 13/01/2011 CANAL CATALA TV vinó a CENTRO ITAE a grabar un reportaje. Nos hace mucha ilusión exponer nuestra labor.

El resultado es el siguiente:


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lunes, 10 de enero de 2011

COMPRAR: ¿NECESIDAD, PLACER O ADICCIÓN?

Más allá de la necesidad que puede suponer, ¿Quién no ha tenido el impulso irrefrenable de comprar sin medida? Quien más y quien menos, ha experimentado alguna vez la sensación de gratificación tras comprar cosas que, en muchas ocasiones, ni siquiera necesitamos. A veces, simplemente lo hacemos por placer, o por premiarnos de alguna manera o, incluso, para animarnos.

Podría decirse que tendemos a hacerlo cuando nos sentimos bajos de ánimo, en ocasiones específicas como la época de “rebajas”, o simplemente, por placer, cuando estamos contentos. Estos comportamientos en sí, entran dentro de lo que se podría considerar común y normal. El problema aparece cuando pasa de ser esporádico a ser un hábito. Es lo que hacen los compradores compulsivos.

La oniomanía o la compra compulsiva, la realizan aquellas personas que carecen de autocontrol en el acto de comprar. Dicha actividad la realizan como “terapia” para afrontar sus problemas o las situaciones conflictivas que puedan estar viviendo. Es un falso “remedio” a sus necesidades no cubiertas. El comprador compulsivo encuentra alivio en el acto de comprar y siente que “aparca” sus penas por un momento o que afronta mejor las adversidades. En cierta manera, actúa como calmante inmediato de su ansiedad o malestar. Si bien es cierto que a corto plazo puede atenuar dicho malestar, a medio plazo, cuando se da cuenta de lo que ha hecho (y de las consecuencias frecuentemente económicas que acarrean sus actos) incrementa su sentimiento de culpa, que retroalimenta el malestar inicial. Entramos en un círculo vicioso del cual es difícil salir sin un tratamiento adecuado. Es frecuente ver en los armarios de los compradores compulsivos, excesiva acumulación de ropa, varias piezas muy similares, etiquetas colgando en artículos adquiridos hace tiempo, etc…

Estos compradores, suelen utilizar las tarjetas de crédito como forma de pago, con lo que tienden a perder el control sobre sus gastos. Así pues, las consecuencias pueden ser graves, a nivel económico, adquiriendo deudas, y quedándose sin dinero. No obstante, cuando se dan cuenta de lo que han gastado, se sienten mal y suelen aliviar su malestar comprando de nuevo.

Esta adicción no sólo tiene consecuencias a nivel personal y económico, sino que también puede tenerlas en el ámbito de pareja (divorcio), familiar (abandono de la familia), y social (conflictos); situaciones todas ellas que generan frustración y malestar y que pueden promover nuevamente la compra compulsiva.

No podemos establecer un único perfil del comprador compulsivo, ya que existen varios factores que predisponen a ello. No obstante, a nivel general, los compradores compulsivos, suelen ser tanto hombres como mujeres (aunque afecta mayoritariamente a estas últimas), con una media de edad de entre 30 a 40 años, con baja autoestima, tendencia a la inseguridad, con dificultad en el control de los impulsos, con síntomas de ansiedad y/o depresión y sentimientos de vacío, como características más frecuentes.

Si bien es cierto que el mejor tratamiento debe realizarse dentro de una consulta, os damos unos cuantos consejos prácticos orientados a la prevención.

Si piensas que puedes estar comprando de manera compulsiva:
- Ante todo, identifica aquellas situaciones o estados de ánimo que te generan el impulso de ir a comprar.
- Cuando vayas a comprar, realiza una lista previa con lo que quieres adquirir.
- No salgas a comprar en estado de ansiedad y/o depresión.
- Fija una cantidad a gastar y lleva el dinero en efectivo.
- No mires más de lo que tengas que comprar.
- No compres por catálogo o vía Internet.
- Intenta ir a comprar acompañado/a.
- Introduce nuevas rutinas que puedan sustituir el tiempo de compra.
- Busca ayuda profesional en caso de que no puedas resolverlo por ti mismo/a .

Comparte tu opinión y/o experiencias con nosotros:
- ¿Generalmente debes controlar tus impulsos de comprar?
- ¿Generalmente compras cosas que no necesitas?
- En rebajas, ¿eso se incrementa?
- ¿Tienes artículos/productos nuevos sin usar en casa?
- ¿Elaboras y sigues un presupuesto adaptado a tus posibilidades?


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