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lunes, 13 de febrero de 2012

Fases vitales de las relaciones de pareja

Ana y Pedro, llevan juntos 12 años, se casaron hace 7 y hace 2 años nació su primera hija, María. Ana piensa que su relación de pareja está atravesando una crisis, siente que Pedro ya no le presta tanta atención y que quizás ya no la desea “tras el embarazo yo he dejado de cuidarme como lo hacía, además ahora no tengo tiempo para nada”. No obstante, Ana no le ha dicho a Pedro como se siente, aunque reconoce que está más fría con él e incluso hay veces en que puede llegar a hablarle de malas maneras.

Una relación de pareja  pasa por diferentes fases o etapas en su proceso de desarrollo, cada etapa es única y distinta al resto y es importante tener en cuenta las características que la conforman y diferencian, así como las dificultades más habituales inherentes a cada una, a efectos de poder superarlas y así contribuir positivamente en el bienestar de la relación.

A continuación veremos cuales son estas etapas y sus características y os daremos algunas recomendaciones útiles para conseguir que vuestra relación funcione satisfactoriamente.

Fase 1: Enamoramiento.
Es la etapa de la pasión amorosa, en la que proyectamos en la pareja nuestras ilusiones y deseos. Durante esta primera etapa, tratamos de ofrecer lo mejor de nosotros mismos, nos esforzamos por estar atractivos, nos cuidamos más y mostramos interés por todo lo que le sucede a nuestra pareja. Casi no nos quejamos y todo nos parece bien. Sentimos como una sensación de mariposas en el estómago al pensar en la pareja, así como nerviosismo y ansias por estar a su lado en todo momento.
En muchas ocasiones, se suele caer en el error de idealizar a la pareja y la relación; en esta fase es habitual que aunque hayan aspectos de la pareja que no nos gusten,  los pasemos por alto y que no le demos demasiada importancia y será en fases posteriores donde repararemos en ellos y es posible que entonces sí nos molesten. Asimismo, cuando comienzas a convivir con tu pareja, es muy probable que descubras actitudes que no imaginabas, igual que le sucederá a tu pareja, dado que también te habrás esforzado por mostrarle lo mejor de ti.
Por ello, es fundamental que os mostréis tal y como sois, con vuestros defectos y virtudes, sin temor a perder al otro. Hay que tener en cuenta que vuestra relación no funcionará si tratáis de fingir lo que no sois o si ocultáis aspectos importantes de vuestra persona. De este modo, debéis de ser siempre realistas y capaces de identificar aquellos aspectos que menos os gustan de vuestra pareja, para poder así solucionarlos, si es posible o si no aceptarlos.

Fase 2: Formación de estabilidad

En esta fase la pasión va apaciguándose y la relación va tomando un carácter más formal. Aprendemos a conocer a nuestro compañero y comenzamos a descubrir las posibilidades y límites de la relación. Es una etapa de adaptación mutua, en la cual el proyecto es consolidar el “nosotros” y aprender a crecer como pareja.
Tenéis que ser realistas y conscientes de que a medida que pasa el tiempo surgen las diferencias  y no podéis pretender que la pasión de la etapa de enamoramiento vaya a durar siempre. La rutina diaria, las obligaciones, el cansancio y los estados anímicos, son obstáculos que se presentarán a partir de ahora y que si no se afrontan de forma conjunta, con amor y voluntad, pueden llegar a deteriorar la relación. Por tanto, debéis reflexionar y pensar detenidamente si  estáis dispuestos a respetar, compartir, ceder, llevar a cabo proyectos juntos y afrontar juntos las posibles dificultades que puedan surgir.

Fase 3: Afirmación-Convivencia
En esta etapa se produce el aprendizaje de la convivencia, donde habrá que aprender a negociar, a compartir roles, a aceptar las diferencias, a resolver las dificultades y conflictos. Es habitual que aparezca la lucha de poder, en el sentido de que ambos miembros creerán tener la razón ante determinadas divergencias y  ambos lucharán por conseguir que el otro se someta.

Por otro lado, en esta fase se corre el peligro de entrar en la comodidad, en relación al descuido por el otro y por uno mismo. Como en el caso de Ana y Pedro, introductorio del artículo, se pude presuponer que nuestra pareja ya sabe que la queremos, que nos importa y por tanto ya no hace falta que se lo diga ni se lo manifieste. Al mismo tiempo, es habitual pensar que el otro ya “nos quiere tal y como somos”, por lo que ya no nos preocupamos tanto de cuidarnos y de mostrarnos atractivos.
En este punto es esencial fomentar la comunicación con vuestra pareja, con la finalidad de tratar que os entienda y se interese por vosotros, al mismo tiempo que deberéis esforzaros por interesaros por vuestro compañero y tratar de entender lo que os quiere transmitir. En este sentido, lo más importante es que ambos miembros podáis descubrir que le preocupa al otro,  que es importante para éste y que no, por qué hoy está contento o enfadado, etc. Fijaros que en el caso expuesto, Ana no le ha expresado a Pedro el malestar que siente y por tanto, no es posible que éste sepa que le sucede, por lo que tampoco cambiará su actitud.
Por otro lado, no podemos descuidar la mayor prioridad en toda relación: el respeto. Este nunca pueda faltar, por tanto, debéis de ser cuidadosos en vuestra manera de relacionaros y comunicaros con vuestra pareja. Recordad que ninguno de los dos es más que el otro y ambos tenéis el mismo derecho a ser tratados con respecto, así como la responsabilidad de tratar con el mismo respeto a vuestra pareja.


Fase 4. Formación de la familia
Es la fase de la llegada de los hijos, lo cual genera un cambio importante, ahora la pareja deja de ser exclusiva. Conlleva otro nuevo proceso de adaptación y aprendizaje, donde se adquirirán nuevos roles (paternales). En esta etapa se modifica la intimidad en la pareja, lo que condiciona la sexualidad de la misma.
Es importante, llegados a este punto, aceptar la nueva situación y estar abiertos al proceso de adaptación  que está comporta, pero al mismo tiempo, sin dejar de cultivar la intimidad de la pareja. Tener presente el siguiente mensaje: ahora somos padres pero seguimos siendo una pareja. Como en el caso de Ana, es habitual que con la llegada de los hijos uno de los dos miembros de la pareja perciba que los sentimientos de su pareja hacia él/ella han cambiado o disminuido.
Más que nunca, en esta etapa es fundamental no dejar de comunicaros abiertamente con vuestra pareja, expresarle vuestros temores, necesidades, sentimientos y buscar soluciones conjuntamente.
     
Fase 5. Madurez y vejez
Llegados a esta fase, nos econtraremos con que los hijos ya son mayores y se marcharán de casa. Es el momento en que la pareja se vuelve a quedar sola. Puede llegar a producirse una crisis en la pareja, si no se han cuidado adecuadamente las etapas anteriores, pudiendo llegar a ser muy difícil continuar la convivencia solos e incluso pudiendo conducir a la ruptura de la relación,  o contrariamente puede generar un reencuentro de la pareja donde podrán revivir de alguna manera la primara fase (enamoramiento).
Es recomendable tomar esta etapa, como una oportunidad para mimar más a la pareja, para reencontrarse, para disfrutar el uno del otro y crear nuevos proyectos juntos (viajes, actividades, paseos, intimidad,…).

No obstante, hay que tener en cuenta que cada pareja es un mundo y que aunque las referidas sean las fases vitales predefinidas de las relaciones de pareja, cada una va a tener su propio proceso en su desarrollo.

Recordad que la clave para conseguir una relación de pareja sana y satisfactoria, está en cuidar y cultivar cada una de sus fases, sosteniendo en todo momento los siguientes pilares básicos:
  • El respeto: escucharos el uno al otro, valorando las opiniones de cada uno y sin juzgar, tratando a la vez de comprender y de validar las emociones del otro.
  • Conducta no amenazante: hablar y actuar de forma que se promuevan sentimientos de seguridad en la relación. Ambos miembros debéis sentiros  cómodos y seguros.
  • Comunicación: debéis comunicaros de forma abierta y sincera, admitiendo vuestros errores y aceptando la propia responsabilidad en cada conflicto.
  • La confianza y apoyo: cada miembro debe apoyar al otro en sus objetivos vitales, respetando el derecho a tener sus propios sentimientos, opiniones, amigos, actividades e intereses.
  • Responsabilidad compartida: es esencial que toméis las decisiones respecto a la relación de forma conjunta, hacer acuerdos sobre la distribución del trabajo, que sea justo para ambas partes.
  • Negociación y justicia: estar dispuesto a ceder, aceptar el cambio y buscar soluciones        mutuamente satisfactorias a los conflictos. 

Un ejercicio que resulta muy eficaz para intensificar la unión de la pareja y que os recomendamos practicar, independientemente de la fase de la relación en la que os encontréis es el ejercicio de elogiar y agradecer. Dile a tu pareja cada día, algo que te gusta de él/ella y agradécele por aquello que hace para satisfacerte. Por ejemplo: “me gusta cuando preparas la cena los días que llego más tarde”, “me encanta como me besas” o “gracias por venirme a buscar”.
  
Coméntanos,
¿En que fase de tu relación de pareja estás?
¿Qué dificultades te has encontrado y como las has resuelto?
¿Te encuentras atrapada/o en algún punto de tu relación, que a pesar de haberlo intentado no eres capaz de resolver?

Para más información: 
CENTRO ITAE 
T 902 100 006 

viernes, 23 de diciembre de 2011

LOS CELOS PATOLÓGICOS

Cuando se habla de celos en primer lugar se debe diferenciar entre los celos sanos y los celos patológicos.
Entendemos como celos normales aquella preocupación ante la posible pérdida de la persona amada, esta preocupación puede llevar a sentir en mayor o menor medida un malestar. En este caso, las personas que sienten esta preocupación son capaces de tolerar la incertidumbre y, por tanto, aceptar que se trata de una posibilidad y no de la realidad, el hecho de que sus parejas puedan tener una relación de infidelidad, y aceptan el malestar, pero no adoptan conductas de comprobación ni de control.

Por el contrario, las personas que sienten celos patológicos, pensar o sentir que sus parejas les puedan ser infieles o que se pueda romper la relación les lleva a experimentar un elevado sentimiento se inseguridad que puede ir acompañado por hostilidad e irritabilidad, y en algunas ocasiones incluso pueden aparecer conductas agresivas.

La diferencia entre ambos tipos de celos se halla en que la presencia de celos patológicos lleva a la persona a pensar a partir de pensamientos rígidos y dogmáticos, basado en exigencias absolutistas, que les lleva a no admitir  más posibilidad que el cumplimiento de sus deseos y por tanto creen que sus pensamientos muestran la realidad.

En este sentido, una persona podría percibir la posibilidad de una infidelidad como algo insoportable, aterrador. De este modo, vigilará cada gesto de su pareja hacia otra persona para tratar de prevenir e impedir que llegue a suceder eso que considera intolerable.

Los celos están formados por un conglomerado de diferentes emociones, observando que cada persona tendrá una composición diferente de dichas emociones. La emoción de los celos es secundaria y dependerá de cómo hemos aprendido y desarrollado la gestión de las emociones básicas (tristeza, miedo, rabia, alegría y amor) en la infancia.

Las emociones más visibles en el caso de los celos suelen ser: la rabia, seguida del miedo y la tristeza.
Cuando una persona siente un elevado sentimiento de celos en su relación vemos que ésta tiene un problema de autoestima y que fruto de la propia inseguridad le lleva a sufrir por la posibilidad de sentir que su relación de pareja pueda romperse. Por ello debemos destacar que los celos nunca se consideran una muestra de amor.

Para aquellos que sientan celos en sus relaciones os proponemos algunos pasos a seguir para intentar que disminuya vuestro grado de malestar y preocupación.

  1. Cambiar el pensamiento rígido e intentar hacerlo más flexible. Ejemplo: Un pensamiento rígido sería: “Mi pareja no puede ni debe dejarme nunca bajo ningún concepto, porque si lo hace me sentiré fatal y no lo podré soportar”. Quien piensa de este modo va a sentirse ansioso, inseguro, agresivo y dependiente. Este pensamiento se podría cambiar por: “Quiero a mi pareja y me gustaría que nuestra relación no terminara, pero es libre de elegir lo que quiere, y si me deja será doloroso”. Quien piensa de este modo, puede estar preocupado, pero no aterrorizado.
  2. Aprender a tolerar la incertidumbre, tanto en tu relación de pareja como en otras áreas de tu vida.
  3. Retirar las conductas de control y comprobación hacia tu pareja. Elabora una lista de aquellas cosas que haces para controlar a tu pareja o comprobar que es sincero/a contigo y retíralas gradualmente. A corto plazo uno siente que al controlar está más tranquilo pero a largo plazo no hace más que aumentar y mantener la desconfianza por lo que es primordial dejar de hacerlo.
  4. Dedicar más tiempo para ti. A menudo cuando una persona siente celos en su relación acaba estableciendo una relación de dependencia hacia la misma, por lo que es importante que dediques más tiempo para ti y que aumenten las actividades gratificantes que conforman tu vida.
Participa:

¿Sueles preocuparte por la posibilidad de que tu pareja te engañe?

¿Relacionas los celos con las muestras de amor?


Para más información: 
CENTRO ITAE 
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      viernes, 21 de octubre de 2011

      ROMPER LA RUTINA SEXUAL

      "Llevo mucho tiempo con mi pareja y el sexo se ha convertido en una rutina, siempre es lo mismo. Puedo decir exactamente cuándo hacemos el amor y en qué posición, nuestra vida está totalmente programada. Tenemos tantas cosas que hacer y tan poco tiempo… entre el trabajo, los niños, la casa…la verdad es que ya no hay sorpresas, al final hacer el amor se ha convertido en una cosa mecánica. No sé qué hacer para que vuelva a ser excitante y divertido como antes"

      Las relaciones sexuales son sin lugar a dudas una parte muy importante de las relaciones de pareja, y la rutina o el aburrimiento son sus peores enemigos. Con el paso del tiempo, la mayoría de parejas tienden a quitarle tiempo a su vida en común y a olvidarse de atender activamente la relación sexual, lo cual comporta que el sexo en la pareja resulte cada vez menos satisfactorio para ambos miembros. Muchas son las personas que viven su sexualidad como algo fijo, sin cambios y sin enriquecimiento, de forma mecánica y automática.

      Cuando en una pareja comienzan a aflorar problemas derivados de la rutina sexual, es habitual descargar la propia insatisfacción contra el otro en forma de reproches o de autoculpabilización. Estos factores no resuelven las dificultades de la pareja, sino que provocarán que nos sintamos aún peor y que retroalimentemos el bucle negativo con más reproches y descalificaciones. Por tanto, antes que desgastar energía inútilmente, es recomendable centrarse en la búsqueda de soluciones.

      ¿Qué puede indicarnos que hemos caído en la rutina sexual?

      - La pérdida del interés por el sexo con la pareja.
      - La disminución en la cantidad y calidad de las relaciones sexuales.
      - La rutina sexual; es decir, tener relaciones sexuales sistematizadas, de forma que siempre son iguales. Además, sin tener en cuenta lo que le apetece al otro, sin comunicar los deseos sexuales, o sin explorar posibles estímulos sexuales que pueden resultar placenteros para ambos miembros.
      - Puede llegar a sentirse decepción con la pareja y dudas de los sentimientos, se puede llegar a pensar que ya no se quiere a la pareja. Puede sentirse que mientras uno ha evolucionado, la pareja se ha quedado atrapada en la monotonía y ya no resulta tan interesante, excitante, ni sexualmente atractiva.
      - En algunas ocasiones, los temores aprendidos en la niñez, adolescencia, y traumas sexuales, no permiten que podamos centrarnos en lo que sentimos y en lo que realmente deseamos, y esto ocasiona deterioro en la relación sexual, generando una disminución, aburrimiento y pérdida de interés en todo lo sexual.
      - En caso de ser padres, la rutina aún está más marcada, el cansancio y el estrés incrementan, a la vez que también habrá menos “espacio espontáneo” para la intimidad, con lo cual la programación de las relaciones aún es mayor. Además, se añade el temor a que los niños “pillen” a los padres “in fraganti”.

      En ocasiones ocurren circunstancias en la relación de pareja que pueden ocasionar la aparición de rutina y disminución de la frecuencia sexual; a continuación detallamos las más frecuentes:

      • Estrés y ansiedad.
      • Inicio de convivencia.
      • Embarazo.
      • Nacimiento del primer hijo.
      • Dificultades para conciliar vida laboral y familiar.
      • Menopausia en la mujer.
      • Cansancio.
      • Depresión


      ¿Qué puedo hacer si el sexo ya me resulta aburrido y rutinario?
      La sexualidad es una cualidad humana que requiere desarrollarse, potenciarse y cultivarse a lo largo de toda nuestra vida. Por tanto, la pareja tiene que persistir en esta labor para mantener una vida sexual satisfactoria.

      En primer lugar, tomar conciencia de que hay un problema. El trabajo, las responsabilidades y obligaciones, el cansancio….no tienen porqué inhibir las relaciones sexuales o el deseo hacia las mismas. Si bien es cierto que no predisponen a ello, también lo es que en determinados momentos sirven como argumento para escabullirse de las relaciones, y no dejan ver el problema real.

      Tras ser consciente, es fundamental fomentar la comunicación con tu pareja de forma positiva y constructiva. Hablar de las dificultades que estáis teniendo, puesto que es esencial, y de la necesidad de que los dos debéis implicaros activamente si queréis mejorar la situación. Para lograr una mejora en la vida sexual es importante tener una comunicación clara, respetuosa y asertiva, tomar decisiones y emprender acciones para mejorar el erotismo.

      También es muy importante que potencies la creatividad, ya que es muy necesaria en la sexualidad. No se trata de centrarse únicamente en cambiar de sitios para hacer el amor o de posturas sexuales, sino de potenciar la imaginación sexual para volver a entusiasmarte por el sexo, para volver a sentirte erótico/a, transmitir tu energía sexual y seducir a tu pareja.

      Algunos consejos útiles para romper la rutina sexual:
      - Explora los deseos de tu pareja y atrévete a contarle los tuyos. No des nada por supuesto, la sexualidad se va desarrollando a lo largo de toda nuestra vida, atrévete a pedir a tu pareja lo que deseas, como te gusta que te acaricie, de que forma te resulta más placentero el sexo y que es lo que no te gusta o no te satisface.
      - Intensifica vuestros juegos eróticos, recurre a las fantasías sexuales. Las fantasías sexuales son un buen aliciente en la pareja y un buen recurso para salir de la rutina sexual. Anímate a explorar las fantasías de tu pareja y recurre a las tuyas propias. Destierra tus tabúes, miedos y vergüenza. En vuestros juegos sexuales vosotros ponéis los límites y vuestro consentimiento mutuo. Las prácticas sexuales no tienen que ser siempre las mismas sino que hay que cambiarlas. Debéis asumir, una actitud creativa, lúdica y es importante que cualquiera de los dos pueda tomar la iniciativa.
      - Anímate a utilizar algún juguete o material sexual en vuestra relación, hoy en día existe una gran variedad, desde vibradores, preservativos de sabores, disfraces, lociones aromáticas o comestibles, etc. También podéis animaros a ver películas o leer juntos relatos eróticos.
      - Conservar la ilusión. Sorprende a tu pareja. La sorpresa en cualquier momento del día, es un factor determinante para terminar con la rutina. El hecho de organizar una escapada de fin de semana, una cena romántica sin que el otro lo espere, crear ambientes románticos, enviar un mensaje cariñoso al móvil o dejarle una nota sugestiva en la mesa para que la vea cuando llegue a casa, hace que la relación sea más apasionante.
      - Recuerda que sexo no significa sólo penetración, sino que existe una gran variedad de prácticas como las caricias, el sexo oral, la masturbación. Permítete conocer tu propio cuerpo y enseña a tu pareja.
      - Aprende nuevas cosas de cada relación sexual.

      Las parejas necesitan una entrega sensible y apasionada, lúdica, creativa y llena de sorpresas.

      La rutina sexual no es necesariamente un indicador de que se acabó el amor o la atracción, ya que puede haber amor y atracción física, pero el encuentro sexual resulta monótono y mecánico, lo que afecta la calidad de la relación e inhibe el deseo sexual. Por tanto, debe prestarse mucha atención a la monotonía, ya que a medio y largo plazo puede producir un deterioro importante de la relación de pareja. Así mismo, la monotonía sexual puede traer como consecuencia una disminución del deseo sexual, infidelidades y desenamoramiento.

      Si a pesar de estas premisas, existen dificultades más intensas y particularidades personales o de la pareja que dificultan el poder combatir la rutina sexual y que hayan generado conflictos o deterioro en la relación de pareja, quizás lo más conveniente sea acudir a un especialista en terapia de pareja.

      Participa, cuéntamos tus experiencias:
      ¿De qué maneras has intentado romper tu rutina sexual?
      ¿Cómo afecta la rutina a tus relaciones sexuales en pareja?


      Para más información:
      CENTRO ITAE
      T 902 100 006

      martes, 22 de marzo de 2011

      RELACIONES DE PAREJA ABIERTAS

      En la sociedad occidental actual es cada vez más frecuente encontrar nuevos tipos de parejas: ciberparejas, segundos matrimonios, relaciones a distancia, amigos con “derecho a roce”,… o parejas abiertas.

      ¿A qué nos referimos cuando hablamos de relaciones de parejas abiertas? Podríamos definir el término como una relación formal y estable entre dos personas, las cuales por consentimiento mutuo, mantienen relaciones sexuales al mismo tiempo, con otras personas. Muchas veces, confundimos este concepto con la poligamia y con la infidelidad (si bien podemos hablar de conceptos conectados, en la práctica no tienen nada que ver).

      En las relaciones abiertas no existe infidelidad, ya que tras unas reglas consensuadas, los dos miembros de la pareja acceden a mantener relaciones sexuales con otras personas. Tampoco podríamos hablar de poligamia, dado que no se trata de tener varias relaciones de pareja paralelas, sino de varias relaciones sexuales secundarias en torno a una principal, la cual posee la exclusividad afectiva. Es importante también tener en cuenta que son los dos miembros de cada “pareja abierta” los que definen y delimitan la idiosincrasia de la misma.

      Aunque a priori pueda parecer que esta libertad pactada en las relaciones de pareja sea la garantía del éxito de la misma, no siempre es así, dado que es muy habitual que aparezcan los celos y la rivalidad.

      Actualmente, las encuestas españolas han revelado que el 22% de las mujeres y el 15% de los hombres estarían de acuerdo con mantener una relación de pareja abierta.

      Otro dato curioso es que la red social Facebook ha añadido la opción “en una relación abierta” en el abanico de posibilidades que ofrece a sus usuarios para definir su estado sentimental. Y más curiosos resultan los resultados de sus estudios, que indican que mantener una relación abierta parece ser un verdadero problema, ya que la positividad mostrada entre las personas con esta condición es incluso más baja que la de las personas que seleccionaron la opción “viudos/as” o "en una relación complicada", y mucho peor que la de los que indican estar “solteros/as”.

      ¿Qué ventajas y desventajas tienen las relaciones abiertas? El beneficio principal que se obtiene con una relación abierta es el hecho de poder disfrutar de la variedad en las relaciones sexuales de una manera natural y segura, sin sentimientos de amenaza; lo cual, asimismo, evita que nos sintamos atados a una sola persona, de la que además no querríamos separarnos. Una de las desventajas derivadas de este tipo de parejas es correr el riesgo de involucrarse demasiado en una de las relaciones secundarias, pudiendo acabar enamorándonos, lo cual desestabilizaría la relación con la pareja principal y podría suponer la separación. Otra de las desventajas derivada de las relaciones de pareja abiertas, es la posible aparición de los celos cuando hay un desequilibrio entre las relaciones que mantiene cada miembro, es decir, es muy posible que nos sintamos celosos si nuestra pareja disfruta de más relaciones secundarias que nosotros.

      Una manera de evitar problemas y de facilitar la búsqueda de relaciones es acudir a locales especializados que abren la puerta a este tipo de contactos, sobretodo porque evitaremos preocuparnos por la selección de la tercera persona, ya que la gente que se encuentra en estos locales conoce y comparte este tipo de actividad sexual.

      Mantener una relación abierta puede resultar una opción muy adecuada en los tiempos que corren, pero no es tan fácil como puede parecer. Es muy importante que los dos miembros de la pareja se sientan seguros con esta opción y negocien bien las normas, con el objetivo de evitar posibles conflictos posteriores. La condición básica para llevar a cabo este tipo de relación sin que se genere malestar entre los miembros de la pareja, aunque no siempre es una garantía, es la honestidad y la comunicación abierta y sincera entre todas las partes involucradas.


      Para consultas:
      CENTRO ITAE
      Unidad especializada en relaciones de pareja
      T 902 100 006
      E info@centreitae.com

      martes, 15 de marzo de 2011

      FALSOS MITOS SEXUALES

      El disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria es sumamente importante, pero en ocasiones no es fácil. La mayoría de nosotros tenemos creencias relacionadas con el sexo, algunas de las cuales no son del todo ciertas e interfieren en nuestra actividad sexual, impidiendo que la vivamos de manera satisfactoria. Dichas creencias son los llamados falsos mitos sexuales. Estas falsas creencias se divulgan y llegan a oídos de personas que por poca experiencia en lo referido a relaciones sexuales, las toman como verdaderas.

      Desgraciadamente, el sexo siempre se ha percibido como un tema tabú, por lo que se ha restringido su apertura e información hacia la comunidad, creando una vez más que aparezcan los mencionados mitos. ¿Por qué? Porque la sociedad tiene necesidad de creer en algo sin importar si es cierto o no, porque el mito tiene lógica o simplemente porque alguien lo escuchó de una persona de confianza.

      En definitiva, los mitos sexuales no permiten que se disfrute de la sexualidad plenamente. Algunos de los mitos sexuales más extendidos son los siguientes:

      1. El varón quiere y siempre está preparado para el sexo.
      2. El sexo sólo debe suceder por iniciativa del hombre.
      3. Cualquier mujer que lleva la iniciativa del sexo es inmoral.
      4. Sexo es lo mismo que coito, cualquier otra actividad no cuenta.
      5. Cuando un hombre tiene una erección es perjudicial para él no usarla para tener un orgasmo cuanto antes.
      6. El sexo debe ser siempre natural y espontáneo. Pensar o hablar de sexo lo estropea.
      7. Todo contacto físico entre dos personas debe acabar en coito.
      8. El hombre no debe expresar sus sentimientos.
      9. Cualquier hombre debe saber como dar placer a una mujer.
      10. El sexo sólo es realmente bueno si los dos llegan al orgasmo a la vez.
      11. Si dos personas se aman deben de saber como disfrutar del sexo juntas.
      12. En la relación sexual, cada uno conoce instintivamente lo que su pareja piensa o quiere, expresarlo o preguntarlo lo estropea.
      13. La masturbación es sucia, pecado o dañina.
      14. Cuando un hombre pierde su erección es porque no encuentra atractiva a su compañera.
      15. Es un error tener fantasías sexuales mientras se está teniendo una actividad sexual en pareja. Ni el hombre ni la mujer deben decir "no" ante una petición sexual.
      17. Existen ciertas reglas absolutas y universales acerca de los que es normal en el sexo.
      18. Cada persona dispone de un número limitado de experiencias sexuales en su vida y cuando estas experiencias se han agotado la actividad sexual para esa persona ha terminado.
      19. Durante el embarazo se debe de evitar el coito.
      20. Las actividades sexuales buco-genitales entre un hombre y una mujer son una indicación de tendencias homosexuales.
      21. La virginidad de la mujer juega un papel de suma importancia en el éxito de un matrimonio.
      22. Existen dos tipos de orgasmos diferentes en la mujer, uno vaginal y otro clitoriano.
      23. La vida sexual de la mujer se interrumpe por la menopausia o por la histerectomía.
      24. El nivel de placer de la mujer depende del tamaño del pene, y el hombre con un pene grande tiene mayor potencia sexual que el que lo tiene pequeño.
      25. Es peligroso tener relaciones sexuales durante la menstruación.
      26. La circuncisión produce en el hombre una mayor dificultad para controlar la eyaculación.
      27. Para que se produzca el embarazo es necesario que tanto el hombre como la mujer alcancen el orgasmo simultáneamente.

      La mejor arma para contrarrestar estos mitos sexuales es el conocimiento, ya que un tema como la sexualidad debe tratarse con la importancia que merece. ¿Cómo podemos alcanzar dicho conocimiento? No hay un único camino para el éxito, pero seguir estas pautas ayudarán a conseguirlo:

      - Mantener una mentalidad abierta con respecto a la sexualidad.
      - Leer e investigar todo lo relacionado con el sexo y nuestras dudas.
      - Atreverse a refutar los mitos sexuales, a través de la propia experiencia con la sexualidad.
      - Ser capaz de hablar con familiares y amigos acerca de las dudas que se puedan tener.

      A pesar de estas premisas, en ocasiones hay dificultades más intensas y particularidades de la persona o de la pareja que pueden dificultar la refutación de estos mitos sexuales y la buena marcha de las relaciones sexuales. En estos casos, lo más conveniente y el mejor tratamiento es la terapia sexual, llevada a cabo por profesionales expertos en esta temática, que puedan evaluar la situación específica de cada persona o pareja y aplicar la técnica más eficaz en cada caso.



      Para más información:

      CENTRE ITAE
      Área especializada en disfunciones sexuales
      T 902 100 006
      E info@centreitae.com
      W http://www.centreitae.com/

      miércoles, 16 de febrero de 2011

      DISFUNCIONES SEXUALES EN LA MUJER

      ¿A qué nos referimos cuando hablamos de disfunción sexual femenina?
      Nos referimos a las alteraciones que puede padecer una mujer y que provocan que las relaciones sexuales no sean satisfactorias. Las cuatro áreas en las que una mujer puede experimentar dificultades son: el deseo, la excitación, el dolor asociado al coito y el orgasmo. (Ver tabla 1).

      “No me apetece, me duele, me molesta, hoy no quiero…”. Estas afirmaciones que verbalizan miles de mujeres son consecuencia de disfunciones sexuales que con un correcto tratamiento por parte de profesionales especializados en sexualidad se superan.


      ¿Qué proporción de mujeres en la actualidad padece algún tipo de disfunción sexual?
      Investigaciones recientes indican como aproximadamente un 40% de las mujeres puede verse afectada en algún momento de su vida por una disfunción sexual.


      Cuándo una mujer padece una disfunción sexual ¿Cómo se ve afectada su vida?
      La sexualidad constituye un área de nuestra vida en la que si cómo mujeres no nos sentimos realizadas conlleva infelicidad, insatisfacción con uno mismo y baja seguridad personal.
      Las disfunciones sexuales dificultan y dañan la vida sexual, social y de calidad de vida de la pareja.


      ¿Qué factores psicológicos contribuyen en la aparición de una disfunción sexual femenina?
      Una disfunción sexual en general es multicausal. Entre los factores más comunes podemos destacar: la falta de información sexual, los mitos o tabús adquiridos en relación al sexo, experiencias traumáticas, temor a contraer enfermedades de transmisión sexual, pobre conocimiento del propio cuerpo y de las sensaciones que puede llegar a sentir, dificultades en la relación de pareja, trastornos psicológicos asociados (depresión, ansiedad, estrés, baja autoestima…).

      Identificar de forma correcta las causas es fundamental para dar un tratamiento adecuado.


      ¿Qué se puede hacer para superar una Disfunción sexual? ¿Qué técnicas son las más adecuadas?
      Todas las mujeres son únicas, se diferencian entre otros aspectos en su personalidad, valores, educación sexual recibida en la infancia, circunstancias vitales y por ello poseen una forma exclusiva de vivir la sexualidad consigo mismas y con su pareja. Es por ello que, en primer lugar, es necesario realizar una evaluación exhaustiva con la finalidad de conocer la naturaleza exacta del problema y elaborar un plan de tratamiento personalizado y adaptado a cada mujer y sus necesidades.

      La terapia sexual ayuda a la mujer a superar su disfunción aprendiendo a sentirse a gusto con su cuerpo y ha disfrutar de todas las sensaciones placenteras y agradables que puede llegar a sentir.


      ¿Qué mensaje hay que transmitir a la población?
      Las disfunciones sexuales femeninas constituyen un trastorno que se puede superar si se recibe la ayuda adecuada. Es lógico que una mujer pueda sentirse incómoda o que tenga vergüenza al hablar de estos temas pero como profesionales especializados y acostumbrados ha hablar sobre sexualidad ayudamos a las mujeres a superar la disfunción. Cuándo una mujer ha superado su disfunción sexual puede disfrutar plenamente de su sexualidad, su cuerpo y en definitiva sentirse plena y realizada como mujer, viviendo con la calidad de vida y felicidad que toda mujer merece.

      No debemos olvidar que la salud constituye un derecho humano fundamental y consecuentemente el cuidado de la salud sexual un derecho humano básico de toda mujer.


      (tabla 1)
      DISFUNCIONES SEXUALES

      Desórdenes del DESEO
      - Deseo sexual inhibido: Disminución o ausencia de fantasías y deseo de actividad sexual
      - Trastorno por aversión al sexo: Aversión y evitación persistente de los contactos genitales con una pareja sexual.

      Desórdenes de la EXCITACIÓN
      - Baja excitación: Dificultad para obtener la lubricación propia de la fase de excitación hasta la terminación de la actividad sexual.

      Desórdenes del ORGASMO.
      - Anorgasmia: Retraso o ausencia del orgasmo tras una fase de excitación normal

      Desórdenes por DOLOR
      - Vaginismo: Imposibilidad o extrema dificultad para realizar la penetración debido a la contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina.
      - Dispareunia: Molestias que experimenta la mujer durante el acto sexual haciéndolo doloroso o dificultoso.


      Para más información:
      CENTRO ITAE
      Área especializada en disfunciones sexuales

      T 902 100 006

      lunes, 7 de febrero de 2011

      ANSIEDAD Y DISFUNCIONES SEXUALES EN EL HOMBRE

      ¿Qué son las disfunciones sexuales masculinas?
      Hacen referencia a aquellas alteraciones que provocan que las relaciones sexuales no sean satisfactorias. Existen diferentes tipos:
      1 -Trastorno por aversión al sexo,
      2- Trastornos de la erección en el hombre (disfunción eréctil),
      3- Trastorno orgásmico masculino,
      4- Eyaculación precoz,
      5- Dispareunia masculina,
      6- Deseo sexual inhibido debido a enfermedad médica o consumo de sustancias, etc.

      No obstante, es este artículo haremos énfasis sólo una de ellas: la disfunción eréctil.

      Las disfunciones sexuales masculinas son problemas frecuentes que pueden presentarse en la vida de las personas y que producen gran sufrimiento, no sólo a quien las padece directamente, sino también a sus parejas.


      ¿Qué es la disfunción eréctil?
      La disfunción eréctil (DE), conocida como impotencia, se define por una dificultad en conseguir o mantener una erección suficiente para la realización satisfactoria de la actividad sexual. La DE puede provocar como consecuencia un elevado nivel de ansiedad, un descenso del deseo sexual y/o eyaculación precoz. El paciente con DE lo que hace es intentar controlar una respuesta que es automática. Entendemos la erección como un acto reflejo.


      Hemos de recordar que tener dificultades de erección (“gatillazo”) es normal y la mayoría de los hombres lo han podido experimentar en alguna ocasión (si están cansados, sufren estrés, han bebido o están delante de una pareja o situación nueva, etc.). El problema aparece cuando este episodio preocupa tanto al hombre que esto le conlleva a evitar mantener relaciones sexuales por miedo al fracaso.



      ¿Cuál es el tratamiento más adecuado para la disfunción eréctil?
      El objetivo del tratamiento es disminuir los niveles de ansiedad asociados a las relaciones sexuales, así como disminuir los niveles de preocupación por la erección. Se trata de que la erección y penetración sean un elemento más de la relación y no el aspecto clave del éxito o fracaso en la relación sexual. Es importante modificar aquellas actitudes y conductas que contribuyen a mantener el miedo al posible fracaso.


      ¿Cómo evalúan psicológicamente estos casos?
      Es importante realizar una exhaustiva evaluación donde, entre otros aspectos, se define el problema sexual, se analiza la ansiedad de rendimiento, se exploran aquellas variables que están manteniendo el problema, los falsos mitos y actitudes sobre la sexualidad. Es conveniente realizar ante todo un examen físico exhaustivo para descartar que exista una causa orgánica. La DE puede tener causa orgánica, psicológica o mixta.


      Hemos de recordar que la mayoría de disfunciones sexuales son mixtas, es decir, existe un componente orgánico pero también psicológico. La mayoría de las veces, el componente psicológico es el mantenedor del problema.



      ¿Cómo afecta todo esto a quienes lo padecen?
      Las disfunciones sexuales no sólo afectan al hombre directamente, sino que también a su pareja. Muchas veces se tiende a responsabilizar al hombre de su problema, provocándole esto un gran sentimiento de culpabilidad y como consecuencia una baja autoestima y elevados niveles de ansiedad. Es importante que haya comunicación en la pareja y que esta pueda comprender las causas del problema, así podemos evitar algunas de las interpretaciones erróneas tales como “ya no le atraigo”, “esto te pasa porque no me quieres”, etc. Estos pensamientos lo que hacen es aumentar la ansiedad, el enfado, la rabia, y hacen que la mujer se aleje de su pareja, presionándole, con lo cual aumentan las exigencias por el rendimiento en el hombre.

      El hombre que padece disfunción eréctil puede evitar mantener relaciones sexuales con su pareja porque siente una gran vergüenza, provocando esto en la mujer una respuesta de distanciamiento hecho que también contribuye a mantener el problema.



      ¿Cómo podemos relacionar estos problemas con la ansiedad?
      Las dificultades de erección en el hombre, están asociadas frecuentemente a la ansiedad sexual, desde la perspectiva del miedo, del fracaso, de las preocupaciones sobre el funcionamiento… que tienen como consecuencia la disminución la excitación sexual y el placer. El hombre tiene miedo a hacer el ridículo, unas expectativas sexuales a veces irreales, un temor intenso a fallar y sensación de inferioridad; sentimientos que le conllevan a aumentar sus niveles de ansiedad.

      La ansiedad es considerada como el factor etiológico principal en el desarrollo y mantenimiento de la disfunción eréctil psicógena.


      ¿Qué mensaje quieren transmitir a la población?
      Las disfunciones sexuales constituyen un trastorno que se puede superar si se recibe la ayuda adecuada. Es lógico que uno pueda sentirse incómodo o que tenga vergüenza al hablar de estos temas pero como profesionales especializados y acostumbrados a hablar sobre sexualidad ayudamos a los hombres a superar la disfunción. Cuándo se ha superado la disfunción sexual se vuelve a disfrutar plenamente de la sexualidad, se recupera la autoestima y la ansiedad generada por este problema desaparece, recuperando la calidad de vida y felicidad que todos merecemos.


      Para más información:
      CENTRO ITAE
      Área especializada en disfunciones sexuales
      T 902 100 006
      E info@centreitae.com
      W www.centreitae.com

      miércoles, 10 de noviembre de 2010

      CENTRO ITAE A SU DISPOSICIÓN


      Centro ITAE quiere comunicarle que:

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      * Se solicitará la correspondiente acreditación.

      Para más información:
      CENTRO ITAE
      T 902 100 006

      lunes, 21 de junio de 2010

      ¡NO MÁS CONTROL!


      Con este artículo vamos a abordar una de las tendencias que más vemos en nuestros pacientes con ansiedad y estrés: la necesidad de control.

      Veamos un ejemplo: Luisa tenía tal necesidad de control, que no dejaba que su marido saliera de casa sin que ella aprobara lo que llevaba puesto. Si algún aspecto de su vestimenta no le gustaba, lo hacía cambiarse de ropa. Durante el desayuno, le recordaba a su marido todas las tareas pendientes del día (eso es, las que teóricamente debía hacer él).

      Después, y tras la habitual discusión con su marido generada por sus preguntas/ recordatorios, se iba estresada al trabajo (“¡Suerte que le recuerdo las cosas que si no…!”) para pasar un día todavía más estresante junto a su equipo: teóricamente les asignaba tareas, pero era incapaz de confiar en que las harían bien, a pesar de ser conocedora de los talentos de sus subordinados: tenía que comprobar que cada una de las tareas estuviera bien hecha. Cuando detectaba el más mínimo error (o tarea no hecha según sus propios estándares), su ansiedad se disparaba hasta límites insospechados.

      Después, al llegar a casa, se quejaba de que su marido no hubiera colgado bien la ropa o repasado adecuadamente la cocina, con lo que se hacía cargo ella misma de nuevo, sólo para repetir las mismas acciones… ¡Su ansiedad estaba a flor de piel!

      La necesidad de controlarlo todo puede ser agotadora. Un sentido demasiado agudizado de la responsabilidad, una alta autoexigencia y sobretodo la necesidad de tener cada aspecto de tu vida controlado pueden ser en efecto, grandes detonantes de la ansiedad y el estrés. Bajo una necesidad aférrima de control, se encuentra una percepción de que el mundo entero está ahí para juzgarnos, de que no podemos fallar bajo ninguna circunstancia, y de que no se nos puede pasar nada. El control, en efecto, da seguridad, pero es una seguridad ficticia. ¡La verdad es, que en realidad podemos controlar muy poco!

      El afán de orden y control puede incidir también en un deterioro de las relaciones con los demás. A nadie le gusta ser controlado y ser ordenado a cada minuto qué debe hacer, cuando y cómo. El que controla, lo hace bajo la intención de estar tranquilo; y en realidad, lo que acaba encontrando es más estrés (ya que como decíamos nuestro control sobre lo externo es limitado), y sobretodo más malas caras de aquellos que están a su alrededor...¿Y esto es el bienestar?

      Recordad esta frase: ¡la perfección es lo más imperfecto del mundo!

      El afán de control también enmascara una falta de autoconfianza, de seguridad en uno mismo, por eso la persona que necesita controlar todo su mundo externo mantiene la ilusión óptica de que controla su mundo interno.

      He aquí unos consejos para dejar de controlar….

      - Si eres un maniático del orden, arriésgate a no tenerlo todo impoluto. Deja alguna tarea por hacer, doblar toda la ropa, o quitar el polvo, pueden esperar!! Pregúntate: ¿Cuantas cosas importantes dejas de hacer en beneficio de que todo esté reluciente?

      - No planifiques tanto, deja que tus amigos o familiares se encarguen de los planes de vez en cuando. Con ello, delega tareas, no te ofrezcas el primero en hacer las cosas, ¡Confía en que los demás sabrán hacerlo igual o mejor que tú!

      - ¡Haz alguna locura! Seguro que hay alguna actividad que siempre hayas querido realizar pero que hayas ido postergando por no ser prioritaria o importante. Es algo que de verdad te gustaría hacer?? Suéltate el pelo y hazlo!

      - Al contrario de lo que dice el dicho, deja para mañana lo que puedas hacer hoy. Hoy no se acaba el mundo! Y desde el control, actúas como si así fuera. Si vives acelerado a toda prisa, no disfrutarás de nada. Disfruta de tu tiempo libre, de tu familia, de tus amigos y cultiva tus aficiones….¡El viaje será mucho más placentero e intenso!

      Si a pesar de lo indicado, necesitas ayuda para mejorar tu situación y con ello tu calidad de vida, no dudes en solicitarla a un profesional.

      Para más información:
      CENTRO ITAE
      T 902 100 006

      martes, 8 de junio de 2010

      LAS RUPTURAS DE PAREJA Y SU ESPECIAL INCIDENCIA DESPUÉS DE LAS VACACIONES


      Las rupturas de pareja tienen lugar por muchos y muy diferentes motivos: falta de comunicación, menos cuidado de la relación, conflicto de intereses, desamor, acontecimientos vitales estresantes (problemas económicos, laborales, etc.), dificultades en las relaciones sexuales, infidelidad, etc.

      Cada uno de los problemas expuestos puede conducir a una crisis de pareja que cada miembro debe enfrentar para poder mantener una buena calidad de vida, como individuo y como pareja. Sin embargo, hay casos en los que alguna de estas crisis se resuelve con una ruptura.

      Un momento especialmente vulnerable donde aumenta significativamente el número de separaciones o divorcios es después de las vacaciones, ya que el período estival puede ser el momento perfecto para redescubrir a la pareja y reforzar la relación, o también puede convertirse en el detonante para una ruptura. Esto es así porque a menudo lo que parecían discusiones fruto de la vida cotidiana como el estrés o la conciliación de la vida familiar y laboral, se revelan como dificultades más profundas que no sobreviven a la convivencia estival. Este fenómeno puede tener muchas explicaciones pero parece que el hecho de tener más tiempo libre implica que también pensemos más en si nuestra relación va bien o mal, si existe comprensión, si tenemos la misma intimidad o incluso el mismo nivel de confianza que antes. Es entonces cuando nos planteamos la posibilidad de mejorar nuestra relación, luchando por ella, o darnos por vencid@s y decidirnos por una separación.

      ¿Qué puede llevar a una pareja a esta situación? Como se ha comentado, puede haber muchos motivos para que una pareja decida separarse, pero esa especial incidencia después de vacaciones puede estar relacionada con alguno de los siguientes aspectos:

      - Pueden existir conflictos anteriores y las vacaciones son el detonante debido a compartir una convivencia intensiva. Esta situación deja al descubierto una falta de comunicación y de solución de problemas en la pareja.

      - Es posible que la ruptura del día a día pueda suponer un problema de adaptación para aquellas personas que basan su equilibrio emocional en la rutina. El romper con esa rutina diaria implica cambios a los que hay que adaptarse y esto puede constituir un factor de estrés que requiere ajustes por parte de ambos miembros de la pareja.

      - El resto del año cada miembro de la pareja cuenta con el apoyo social de los compañeros de trabajo y amigos, y dicho apoyo normalmente desaparece en vacaciones.

      - Otro posible motivo es haber conocido durante las vacaciones a personas con las que aparentemente se tiene más en común. Esto ocurre porque en la época estival todos acostumbramos a mostrar nuestra cara más amable y divertida. Esto puede ensombrecer los motivos por los que estamos con nuestra actual pareja e influir en la decisión de la separación.

      - Muchas parejas esperan demasiado de las vacaciones. Es decir, creen que las peleas y los conflictos que han tenido lugar a lo largo de todo el año, van a desaparecer por el simple hecho de “estar de vacaciones”. Cuanto más altas expectativas tengamos de cuán perfectas deben ser las vacaciones, más probable es que tengamos un sentimiento de decepción y frustración ante la más mínima discusión de pareja.


      En un intento de prevenir una posible ruptura tras las vacaciones, es recomendable tener en cuenta las siguientes pautas:

      1-Ajustar vuestras expectativas a la realidad tratando de no idealizar el período vacacional. Para ello cada miembro de la pareja debe revisar sus creencias sobre “unas vacaciones perfectas”, y plantearse si son adecuadas.

      2-Cultivar un clima de tolerancia y comprensión. Para ello es necesaria una dosis de flexibilidad, poniendo en práctica la empatía, es decir, intentar ponernos en el lugar del otro. Así mismo, es importante practicar la escucha activa, sorprender al otro con detalles, etc.

      3-Buscar momentos para realizar actividades en solitario. No es necesario hacerlo todo en pareja, lo importante es la calidad del tiempo compartido y no la cantidad.

      4-Aprovechar las vacaciones para mejorar la comunicación: aprender a expresar sentimientos positivos (“te quiero”, “soy feliz cuando tú…”, etc.), sentimientos negativos (“has gritado al hablarme y eso me ha hecho sentir mal”, por ejemplo), recuperar momentos de complicidad con vuestra pareja (vuestra canción, vuestro restaurante favorito, etc.), no discutir si uno de los dos está alterado y dejarlo para más tarde cuando los ánimos estén más calmados, negociar soluciones intermedias, etc.

      5-Interpretar los conflictos vacacionales como una oportunidad para aprender.

      6-Al final del verano, recordar también los momentos agradables, no sólo los problemáticos.


      A la vuelta de vacaciones es recomendable dejar transcurrir algún tiempo antes de tomar decisiones trascendentales como una ruptura, ya que con la vuelta a la rutina puede que la situación vuelva a normalizarse. Si no es así, el mejor tratamiento es una terapia de pareja llevada a cabo por profesionales, en la que se realice una evaluación y tratamiento de los aspectos que han conducido a la actual crisis de pareja, con el objetivo de encontrar la solución más adecuada para ambos miembros de la pareja.


      Para más información:
      CENTRO ITAE
      T 902 100 006
      E info@centreitae.com
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