martes, 30 de abril de 2013

La zona de confort

¿Qué cambiarías en tu vida si no tuvieras miedo? 

En este vídeo os ilustramos el concepto de zona de confort... la zona de confort es aquella zona en la que no arriesgas, no te equivocas y evitas el miedo... es en efecto una zona confortable, aunque analizada desde cerca resulta en el fondo... incómoda. 

Incómoda porque sabes paradójicamente que no estás haciendo lo que realmente deseas hacer... quieres aprender cómo salir de ella? 

Haz clic y lo verás.



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lunes, 22 de abril de 2013

Efectos de la sobreprotección infantil en la vida adulta



Alejandro es hijo único y perdió a su padre cuando tenía apenas unos meses de vida, por lo que creció solo con su madre. Su madre, tras enviudar, sintió la necesidad de impedir que a Alejandro le pasara algo, pues creía que no lo soportaría. Por otro lado, también se sentía apenada por pensar que su hijo crecería sin su padre, por lo que se esforzó por suplir esa carencia. Esto hizo que su madre se dedicara “en cuerpo y alma” a él, lo cual se traduce en que siempre le hiciera la cama y recogiera sus juguetes y sus deberes, que impidiera que en el parque jugara a juegos “arriesgados”, que le acompañara y le recogiera del colegio aún siendo ya mayor, entre otras cosas…  
Actualmente, Alejandro es un hombre de 31 años que acude a nuestra consulta porque desde hace algunos meses presenta crisis de ansiedad y dificultades para afrontar ciertas situaciones cotidianas: conducir, viajar y rodearse de gente. Es un chico algo tímido, perfeccionista, muy autoexigente y un poco miedoso. Solo ha tenido una relación de pareja, que duró pocos meses. Y trabaja como programador informático en una consultaría, manteniendo el mismo cargo desde hace muchos años.

La sobreprotección se define como un acto de cuidado excesivo. El acto de protección suele ser normal, natural, instintivo y necesario; ¿quién no ha corrido alguna vez para apartar a un niño que se dirige hacia un paso de peatones? Lo peligroso, es cuando este tipo de actitudes se repiten ante cualquier actividad que realiza el niño.    

¿Por qué existen padres sobreprotectores?
En el caso de Alejandro, la sobreprotección que ejerce su madre viene por los miedos de ella y su tendencia a la preocupación excesiva. Por un lado, sufrió mucho con la muerte de su marido y tiene miedo a pasar por algo parecido, por lo que necesita evitar riesgos a su hijo y mantenerlo en una burbuja. Y por otro lado, complacerle le hace sentirse menos triste por verle crecer sin un padre. En otros casos, las causas son más simples. Hay padres que no tienen claro hasta dónde se le puede exigir a un niño y les fomentan conductas más infantiles de lo que les corresponden. Otros padres, les hacen las tareas a sus hijos por comodidad, porque así acaban antes. Y otros les hacen la vida más fácil para evitar enfrentamientos y situaciones complicadas. Como vemos, en muchos casos, la sobreprotección puede ser una forma disfrazada de autoritarismo, dado que el niño acaba respondiendo a las necesidades de los padres, que priman por encima de las del propio niño. Por ejemplo, la madre de Alejandro obvió la necesidad de ayudar a su hijo a ser autónomo y dio prioridad a la necesidad de ella de tenerlo todo bajo control y de paliar su tristeza. Por tanto, tras la idea de amor y protección, puede existir muchas veces este juego de necesidades e intereses.

¿Qué consecuencias tiene la sobreprotección en la edad adulta?
  • Sentimientos de inutilidad y dependencia: si en lugar de sugerir y guiar, optamos por darlo todo solucionado, supervisar en exceso o imponer, no vamos a permitir que el niño desarrolle adecuadamente sus habilidades y capacidades, por lo que cuando sea adulto, es probable que aparezcan sentimientos de inutilidad y dependencia, que pueden favorecer que la autoestima sea baja y no tenga seguridad en si mismo, y por tanto, que se desarrolle una excesiva timidez y falta de habilidades sociales.
  • Miedos y conductas evitativas: el adulto, fruto de su inseguridad y su sentimiento de incapacidad, presentará miedo ante situaciones cotidianas que en realidad no suponen un peligro, perdiendo muchas oportunidades por su tendencia a no enfrentarse a los problemas ni a asumir responsabilidades.
  • Dejarse manipular, poca iniciativa, pasividad: tendrá más facilidad para dejarse llevar por el ambiente que le rodea y por las decisiones de los demás, tendiendo a tener una actitud más pasiva, en lugar de tomar la iniciativa y decidir por él mismo lo que le conviene o lo que desea. A la larga, esto también puede llevarle a un desinterés por las personas y las relaciones sociales.
  • Por otro lado, el haber crecido con escasos límites educacionales y obteniendo fácilmente todo lo que se ha deseado, puede implicar que en la edad adulta no se sepa dar valor a las cosas ni se tolere la frustración, apareciendo conductas algo egocéntricas y poco empáticas.   
Todo ello, como en el caso de Alejandro, puede ser un factor que, sumado a otros, puede ayudar a dar lugar a trastornos psicológicos.

En lugar de sobreproteger, lo ideal sería…
► Dejar que el niño viva dificultades y problemas, para que aprenda a encontrar soluciones por si mismo. Si le cuesta atarse los cordones de los zapatos, no le haremos un favor atándoselos nosotros, es mejor que le guiemos y que le dejemos que ensaye, para que acabe comprobando que es capaz de aprenderlo y hacerlo por si mismo.
► Tratarle de acuerdo a su edad. Si tiene la edad adecuada para comer solo, dormir solo, ayudar en las tareas domésticas, ir solo al colegio, debemos empezar a dejar que lo haga.
► No pretender supervisar, ni vigilar o controlar todo lo que hace el niño, se le debe dejar un margen y un espacio propio. No podemos pretender saber exactamente qué hace en el colegio, a qué juega con sus amigos, con quién sale, a dónde va, etc.
► Es necesario poner límites claros en casa y darle responsabilidades domésticas al niño. No se le debe dar todo lo que pida ni ahorrarle sacrificios, ya que es más sano que aprenda que las cosas requieren un esfuerzo y que experimente la satisfacción de la recompensa por haber sido capaz de hacerlas.

Si ya es demasiado tarde y ahora nos encontramos con el problema de adultos, una terapia psicológica es efectiva para aprender estrategias para el cambio.

Cuéntanos…
¿Crees que has sido un niño sobreprotegido? ¿Qué consecuencias ha tenido esto en tu vida?

 photo credit: ~~ irisiri ~~ via photopin cc



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martes, 16 de abril de 2013

Efectos psicológicos del desempleo

A consecuencia de la crisis económica que venimos sufriendo en los últimos años, son un gran número las personas de nuestro país que se encuentran actualmente en situación de desempleo, lo cual, comporta además de graves consecuencias económicas, una importante repercusión psicológica, principalmente cuando dicha situación se prolonga en el tiempo.


Job Search Royalty Free Stock PhotoEl cómo las personas afrontan el desempleo depende principalmente de factores como la edad, el tiempo que lleven sin trabajo, las responsabilidades que tengan (cargas familiares, hipotecas o deudas), el tipo de personalidad y el apoyo socio-familiar del que dispongan.

Uno de los efectos emocionales más habituales en mayoría de personas desempleadas de larga duración, es la experimentación de ansiedad, dada la persistencia de un estado de incertidumbre, al no saber cuánto tiempo durará la situación y cuanto se tardará en conseguir un empleo. La ansiedad también puede originar alteraciones físicas o somáticas, como trastornos del sueño, trastornos gastrointestinales, disminución de la energía o cansancio físico.
Asimismo, es frecuente además, experimentar síntomas de nostalgia, tristeza, apatía y disminución de la autoestima, que tienden a agudizarse en caso de que la persona vaya perdiendo confianza en que la situación mejore, a la vez que desconfiando de sus propias capacidades.

Cabe destacar una serie de sentimientos muy comunes en las personas que atraviesan el desempleo, que pueden dificultar el afrontamiento de la situación:

  • Sentimiento de culpa: La persona puede llegar a culparse por la situación, pensando que no es válido o competente y que por ese motivo ha perdido el empleo y ahora no es capaz de conseguir otro trabajo. No tiene en cuenta los factores externos que han podido generar la situación, como p. Ej., la crisis económica, el cierre de empresas, la necesidad de reducir plantillas, la no creación de nuevos puestos de trabajo, etc.

  • Sentimiento de fracaso: La persona puede llegar a sentir que ha fallado, pues en este caso también se cree responsable de su situación, puesto que no ha logrado mantener o encontrar un empleo.

  • Sentimiento de vergüenza: Por el hecho de no tener ocupación laboral, la persona suele sentirse avergonzada y este sentimiento se pone de aún más de manifiesto cada vez que tiene que hablar de su situación con otras personas o afirmar que no tiene trabajo.

  • Sentimiento de desesperanza: La falta de ofertas laborales, la no  concertación de entrevistas a pesar de la presentación de curriculums o las negativas obtenidas por las empresas, puede ocasionar que la persona desempleada llegue a perder la motivación para la búsqueda de empleo y a pensar que no tiene sentido hacerlo porque no lo va a conseguir.

En  muchos casos estos síntomas pueden llegar a alcanzar suficientes niveles de intensidad y gravedad como para configurar un trastorno psicopatológico  (trastorno depresivo o trastorno de ansiedad) que requiera de intervención psiquiátrica y/o psicológica especializada.

Como ya hemos apuntado, el desempleo de larga evolución, no afecta del mismo modo a todas las personas, asimismo, la repercusión no será la misma para un joven de 25 años que vive con sus padres y no tiene cargas familiares, que para un padre de familia de mediana edad.

A continuación detallamos una serie de recomendaciones para facilitar el afrontamiento del desempleo prolongado y prevenir la aparición de cuadros psicopatológicos: 

  • Aunque la situación sea difícil, nada ganas con  compadecerte, por tanto, en lugar de ello, adopta una actitud activa, pues te ayudará a efectuar una interpretación no tan negativa de la situación y poder verla también como una oportunidad para mejorar, por ejemplo tu formación, o ampliar ciertos conocimientos o habilidades, de cara a poder optar además a otros campos laborales diferentes, que puedan ofrecer en estos momentos una mayor oferta de empleos.

  • Intenta ver la situación como algo pasajero o temporal, que puede servirte para reinventarte a nivel profesional y personal.

  • Concibe la búsqueda de trabajo, como un trabajo en si mismo. No dejes de buscar empleo activamente, destina cada día una franja horaria para dedicarte a esta tarea.

  • Establece una rutina diaria, con la que debes ser constante en el mantenimiento de horarios y tareas. En este sentido, es muy importante que tengas objetivos diarios, donde, además del tiempo destinado a la búsqueda de empleo,  atiendas al resto de áreas de tu vida (familia, ocio, hábitos saludables, relaciones interpersonales), dedicando un espacio del día para las mismas. Ello contribuirá a que mantengas un adecuado equilibrio en tu vida.

  • Deja de personalizar la causa de tu situación y trata de valorar objetivamente las variables externas que no tienen nada que ver contigo, como la crisis económica general, escasa oferta laboral en todo tipo de sectores, reducciones de plantillas, etc.

  • No te centres solo en el momento laboral que estás viviendo y adopta un visión global de tu trayectoria profesional, así como de tus conocimientos, aptitudes y habilidades.

  • Cultiva tus relaciones familiares y sociales, comparte con ellos y no te aísles ni te encierres en ti mismo.

Si sientes que por ti mismo te resulta difícil seguir estos consejos y que la situación de desempleo te desborda, no dudes en contactar con nosotros. 

Comparte con nosotros:
-¿Estás viviendo o conoces a alguien de tu entorno que esté en situación de desempleo?
- ¿Cómo estás afrontando la situación?

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