martes, 10 de noviembre de 2015

Duelo, el dolor de la perdida

La muerte es un tema casi prohibido, creemos que estaremos siempre y que nuestros seres queridos estarán ahí también eternamente. Pero en el fondo sabemos que no es así, la pregunta esta en como afrontamos la muerte y la perdida. El proceso psicológico consecuencia de la muerte o desaparición de una persona significativa se le denomina Duelo (también puede ser causado por la perdida de un objeto o una situación). Esta reacción psicológica no sólo tiene componentes emocionales, sino también fisiológicos y sociales. El duelo no puede ser considerado como un trastorno sino como un proceso natural que acompaña a toda pérdida.

El duelo se manifiesta en una serie de:
  • Sentimientos: Se suele experimentar tristeza, rabia, irritabilidad, culpa, ansiedad, o sentimientos de soledad. También se puede sentir cansancio, indefensión, shock, anhelo e incluso alivio.
  • Sensaciones físicas: Como ya sabemos la mente y el cuerpo siempre están unidos y si nuestro ser esta dolido nuestro cuerpo se resiente. Puede sentir molestias gástricas, dificultades para tragar o articular, hipersensibilidad al ruido, sensación de falta de aire, debilidad muscular, pérdida de energía, sequedad de boca y trastornos del sueño.
  • Cogniciones: Otra esfera que se repercute es el pensamiento se suele sentir incredulidad, confusión y preocupaciones. Ademas pueden aparecer dificultades de memoria, atención y concentración.
  • Conductas: Ante la perdida pueden aparecer cambios de comportamiento, en la alimentación y el apetito, comiendo mucho o poco. Tambien pueden surgir alteraciones del sueño o pesadillas. En ocasiones delante el duelo, se decide abandonar las relaciones sociales, se empieza a evitar lugares o situaciones, por el contrario tambien se puede empezar a visitar lugares significativos o atesorar objetos relacionados con el desaparecido. Es muy característico la aparición de suspiros, inquietud, hiperalerta, y llanto.

El duelo se caracteriza por ser un proceso y por eso se habla de ''Las cinco Fases de un Duelo'', las cuales son:
  1. LA FASE DE NEGACIÓN: Esta primera barrera defensiva lo lleva a decir y sentir: no quiero, no puede ser, debe de ser un error. La persona se convence de que ha habido una equivocación. La negación es un verdadero intento de amortiguar el efecto del primer impacto de la perdida.
  2. LA FASE DE NEGOCIACIÓN: La negociación es la siguiente conducta defensiva que trata de evitar lo inaceptable; un intento de trueque que pretende la restitución a cambio de buena conducta. La gran mayoría de estos pactos son secretos y sólo quienes los hacen tienen conciencia de ello.
  3. LA FASE DE DEPRESIÓN: La depresión suele aparece con sentimientos de angustia e ideas circulares y negativas. Lo particular en este caso es que estas ideas no son sólo la causa de la depresión sino también y sobre todo su consecuencia. La depresión es más bien el resultado de la conciencia de lo ya perdido. Es la fase del duelo donde más se atascan las personas.
  4. LA FASE DE LA IRA: Cuando la persona ve por fin la realidad, intenta todavía rebelarse contra ella, y entonces sus preguntas y sentimientos cambian. Nacen otras preguntas: porque yo, porque ahora, no es justo, y aparece el enojo con la vida, con Dios y con el mundo.
  5. LA FASE DE ACEPTACIÓN: La aceptación solamente aparece cuando la persona ha podido elaborar su ansiedad y su cólera, ha resuelto sus asuntos incompletos y ha podido abandonar la postura auto discapacitada ante la depresión, a esta etapa se llega casi siempre muy débil y cansado. Esto se debe al esfuerzo de renunciar a una realidad que ya no es posible. Ahora, como regla general, uno prefiere estar solo, preparándose para su futuro, y hacer evaluación sobre el balance de su vida; una experiencia que siempre es personal y privada. Las personas que llegan con paz a esta etapa de aceptación.

Hay que tener en cuenta que se necesita tiempo para asumir la pérdida, la persona tiene que entender que es algo que no volverá. Es necesario expresar los sentimientos, para ello es necesario tener una red de apoyo social, puede ser la familia, amigos o pareja. Nuestra forma de llevar el duelo debe ser respetada, nadie debe decir, que esta mal y que no. El duelo puede ser llevado de diferentes maneras. Tenemos que tener claro que se haya ido no quiere decir que se deba olvidar, hay que recordar a la persona, asumiendo que se debe seguir viviendo, quizás un punto difícil ya que esa perdida marca un antes y un después en la linea de la vida. Es conveniente tener datos de cómo ha ocurrido, saber un como puede ser muy tranquilizador y puede llegar a dar cierta paz. Al igual que acudir a las celebraciones y manifestaciones relacionadas con la muerte.

Cuando hablamos de duelo, debemos saber que estamos hablando de una herida en nuestro ser que se hace cuando alguien desaparece, una herida hecha con soledad, miedo y tristeza. Una herida que cicatrizará pero que dejará marca, se curará pero tendremos que aprender a vivir con esa huella. La mejor forma de curarla sera con amor, esperanza y comprensión.

¿Has tenido alguna perdida reciente? ¿Sientes que no superas el duelo de algún ser querido? ¿Necesitas ayudas para convivir con la perdida? ¿conoces a alguien que lo este pasando mal?

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miércoles, 4 de noviembre de 2015

El Síndrome de Cenicienta y los problemas de ser una princesa desvalida

Si escuchamos ''Bibidi Babidi Bu'' lo primero que nos vienen a la cabeza es la hada madrina ayudando a la desvalida Cenicienta de la adaptación que hizo Walt Disney, lo cierto es que existen miles de adaptaciones y versiones del cuento, quizás las mas famosas son la de Perrault o los hermanos Grimm. Pero lo cierto, es que en el 1981 Collete Downing en su obra "The Cinderella Complex: Women's Hidden Fear of Independence " describió un síndrome con el nombre de esta princesa de cuento.
¿En que consiste el Síndrome de Cenicienta? Este Síndrome describe a mujeres que se sienten totalmente dependientes de los hombres tanto emocional como económicamente. Además, el complejo se caracteriza por la idealización de una imagen mental masculina, un "príncipe azul", que les genera una gran frustración al ser totalmente intolerantes ante cualquier defecto de su pareja. No es considerado una patología psiquiátrica, pero si un complejo que puede provocar problemas de relación.
Pero, ¿Por que Cenicienta? Es cierto que casi todas las princesas de cuento presentan mujeres muy poco independientes, pero cenicienta es la que expresa mejor la idea de que la feminidad debe poseer inocencia, belleza y resignación, pero de ningún modo independencia. No olvidemos que en el cuento de Cenicienta, ella es incapaz de alterar su condición de sirvienta sin la intervención de un hada madrina y desde luego, sin la figura masculina representada por el apuesto Príncipe Azul. Es la figura típica de la dama en apuros. Dicho de otra manera, Cenicienta es el resumen de la mujer que solo puede cambiar el curso de su vida mediante el establecimiento de una relación con un hombre; de otra manera, será esclava por siempre jamás.
Es decir, el síndrome de Cenicienta se caracteriza por dos grandes pilares:
  1. Dependencia emocional, se define como un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir de una forma desadaptativa con otras personas. Es una necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra. Se caracterizan por:
  • Relaciones basadas en la sumisión y la subordinación. Son relaciones desequilibradas.
  • Existe una necesidad excesiva del otro, lo que se traduce como un deseo irrefrenable de acceso constante a él.
  • Si la persona amada no está disponible o si no se obtiene de ella las manifestaciones de afecto deseadas se produce un sufrimiento.
  • Necesidad de la aprobación de la pareja y preocupación excesiva por agradarle. Asumiendo el sistema de creencias de la pareja, por encima del propio.
  • Suelen aparecer altos niveles de preocupación y comportamientos vigilantes y controladores por miedo a perder a la pareja.
  • Pánico a la ruptura.
  1. Idealización de la figura masculina, es la exageración en positivo de las virtudes del sexo masculino, quitándose a si mismos valor para otorgarle al otro el poder de la “perfección. Una persona que idealiza a otra, suele sentirse inferior. Se suele pensar que la pareja (el príncipe azul) la salvará de cualquier cosa y estará por ella todo el tiempo. La mayoría de estas mujeres creció con la idea de llegar a tener a un hombre perfecto para ellas. Muchas evitan relacionarse con hombres porque ninguno cubre sus expectativas y exigencias.
Las causas del Complejo de Cenicienta puede resumirse en que algunas mujeres, por crianza, presiones familiares o sociales, cultivan el deseo desmedido e inconsciente de ser cuidadas. Este deseo procede del miedo a la independencia. Otro factor al que se apunta es la baja autoestima.
Todo esto provoca unas consecuencias, principalmente problemas de pareja y conyugales, puesto que una mujer en exceso dependiente de su compañero de vida resulta asfixiante. Uno necesita sentir que es capaz de responder por sí mismo al momento de que el cónyuge haga falta y es un hecho que se pueden alcanzar muchas metas por uno mismo sin necesidad del otro.
Ante una relación marcada por el síndrome de cenicienta, se aconseja:
  • Potencia la autonomía
  • No dejar de lado las amistades
  • Aceptar que el amor es libertad y aceptación del otro
  • Busca motivaciones y actividades externas
  • Aprender a tomas tus propias decisiones.
No estamos diciendo que se deba tratar a la mujer sin delicadeza, ya que en el fondo si que hay una princesa dentro de cada una, pero una mujer debe ser segura de sí misma, y desarrollar la capacidad de cumplir sus metas, ser feliz y económicamente independiente. No le hace falta ningún príncipe azul que le salve.
¿Crees que padeces el Síndrome de Cenicienta? ¿Te sientes Dependiente Emocional de tu pareja? ¿Crees que tu pareja es dependiente de ti?

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martes, 27 de octubre de 2015

Celos, aroma de desconfianza

El amor es una de las emociones mas bonitas y mas complejas del ser humano, pero esconde un lado oscuro, otro sentimiento implicado que puede llegar a ser el veneno perfecto para cualquier relación. Estamos hablando de los Celos, que los entendemos como el sentimiento de miedo a perder lo amado, que ha diferencia de la envidia, que es el deseo de lo que el otro tiene, para tener celos se debe tener el amor del otro y temer perderlo. Hasta este punto podemos decir que es normal padecer en algún momento este sentimiento, lo que no quiere decir que sea sano padecerlo, es decir, que sea natural no quiere decir que sea beneficioso para el individuo o su pareja. Quien siente celos prefiere que su pareja permanezca con el/ella y no desea que tenga una relación demasiado íntima con nadie más. Esto a veces puede causar algunos problemas en la pareja pero no son demasiado serios ni producen un malestar intenso a ninguno de los miembros de la pareja.

Pero como todos los sentimientos humanos los celos en exceso pueden ser problemáticos, esto es a lo que se le llama Celos Patológicos o Celotipia, que no es otra cosa que cuando los celos que se sienten hacia la pareja se convierten en una obsesión que destruye completamente el bienestar del individuo que lo padece, el de su pareja y el de su entorno familiar y social. Así, la persona celotípica no puede permanecer en paz y armonía con su pareja por mucho tiempo, pues todos sus actos y acciones están dominados por los celos y la inseguridad que siente. Se caracteriza por:

  • Ansiedad y preocupación constante por la pareja y sus acciones.
  • Sentimientos de abandono constantes.
  • Sospechas constantes de ser víctima de un engaño amoroso.
  • Necesidad de estar junto a la pareja todo el tiempo
  • Actitudes paranoicas con la pareja.
  • Aislamiento del grupo familiar y social.
  • Baja autoestima y sentimientos de inseguridad

Los celos cuando superan una dosis razonable, destruyen la pareja. Por ejemplo, es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja. Pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación: la amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará, tarde o temprano, que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y, finalmente, el miedo a perder al otro acaba llevando la relación a su fin.


Los celos patológicos pueden ser provocados por cuatro grandes causas:

  1. Falta de confianza en uno mismo: las personas inseguras muchas veces no se sienten merecedoras del amor de su pareja y esto les lleva a desconfiar de la sinceridad y cariño del otro.
  2. Experiencias familiares: Es probable que una persona que haya presenciado escenas de celos en sus padres tenga más predisposición a ser celoso que otra cuyos padres se sentían seguros el uno del otro.
  3. Experiencias vividas: las personas que han sido traicionadas alguna vez por alguien en quien confiaban es más probable que posteriormente desarrollen una personalidad celosa.
  4. Trastornos psicológicos: las personalidades paranoides, narcisistas e histriónicas tienen una gran tendencia a desconfiar continuamente de los demás.

La ayuda de un profesional de la salud mental se hace indispensable, puesto que las consecuencias pueden resultar muy negativas para la pareja. Por medio de la psicoterapia, la persona puede sacar a la luz los orígenes más profundos de su actitud celosa y posesiva. Controlar los celos no es una labor imposible, pero cada uno debe poner de su parte para mejorar poco a poco la relación.


Para la mejora de la relación de pareja se debe contribuir acudiendo puntualmente a las citas y tratándose tal cual sugiere el especialista. La buena salud emocional y la comunicación en pareja son las bases fundamentales para despejar un panorama devastado por los celos. Juntos podrán salir adelante, dedicando tiempo y amor para construir un nuevo camino.
Lo cierto es que no podemos olvidar es que si no hay confianza no hay nada… El amor que es el sentimiento más hermoso que podamos experimentar, tiene un peldaño tan delicado y tan frágil que debemos cuidar y conservar, ese peldaño se llama CONFIANZA.

¿Te consideras celoso/a? ¿Tienes problemas con tu pareja por el tema de los celos? ¿Tienes miedo a perderle/la? ¿Crees que necesitas ayuda?