viernes, 14 de diciembre de 2012

Cómo debatir temas controvertidos


La situación económica, social y política que estamos viviendo y las situaciones personales que se están produciendo, todos las conocemos con mayor o menor detalle.

En la panadería, en el trabajo, en el mercado, en el gimnasio, en los bares...hablamos constantemente de estos temas, los que nos preocupan, y también de los que no nos preocupan.

A veces, hablar de temas que se asocian a tensión, preocupación, enfado o inquietud, puede no ser agradable, si las persones que lo hacen, no lo hacen de la forma adecuada.

A menudo, cuando aquello de lo que hablamos nos resulta molesto, podemos, sin darnos cuenta, alzar el tono de la voz, usar palabras duras, no permitir la intervención del otro, cortarle cuando está hablando y es posible que hagamos comentarios que ofenden.
Esta forma de comunicar es agresiva. Expresarnos así implica poner una barrera en la comunicación, de forma que, al final, uno no acaba de transmitir el mensaje que desea ni el otro acaba de recibirlo.
Este tipo de situaciones suelen derivar en “un mal rato” y puede quedar una sensación de incomodidad, tensión, o incluso frustración por no haber podido transmitir de una forma más clara lo que uno pensaba o incluso un sentimiento de culpa por haber podido molestar a la otra persona.

Otro caso que se puede dar cuando debatimos temas controvertidos es el de una persona que, ante otra que expone sus argumentos, decide no expresar su opinión por temor a que sea rechazada o por temor a ofender...en este caso hablamos de comunicación pasiva.
Cuando alguien no expresa lo que siente también está levantando una barrera en esa comunicación, así que, nuevamente estamos ante un mensaje que no fluye adecuadamente.

Con el objetivo de hacer que las conversaciones con los demás sean un momento de calidad, independientemente del tema a debatir y supongan algo constructivo, proponemos lo siguiente:

  • Es importante tener presente que lo más eficaz en comunicación es expresar directamente lo que se siente, se desea o se piensa. Evitar “irse por las ramas”.
  • La actitud ha de ser la de opinar, sin amenazar o limitar el derecho de los demás a hacer lo mismo.
  • Es bueno empezar las frases diciendo “Pienso”, “Siento”, “Creo”.
  • Procurar que el discurso sea fluido.
  • Dar respuestas directas.
Además queremos destacar que tan importante es la información no verbal (lo que no dices), como lo que dices. Por eso hay que considerar:

  • Mantener el tono inicial de la conversación, con voz firme, que sea oiga fácilmente.
  • Mantener el contacto ocular con la persona con la que se habla.
  • Adecuar la expresión de la cara al mensaje que se transmite.
  • Es bueno mantener una postura erecta, pero distendida, manos sueltas… A veces no prestamos atención, pero la postura que adoptamos también da información.
Las pautas que proponemos forman parte de lo que llamamos un estilo de comunicación asertiva. Esta es la forma más eficaz y satisfactoria de comunicar. Se basa en el derecho a expresar y en el respeto a que lo hagan los demás. Evoca sentimientos de entusiasmo, bienestar, confianza en uno mismo y entre las personas que hablan. Todo ello hace que la información fluya con éxito.

Seguir estas pautas permite debatir temas que inicialmente son controvertidos, obteniendo al final la sensación de que se ha transmitido algo, de que se ha producido un intercambio, de que se ha construido alguna cosa y de que se ha compartido un grato y rico momento.


Explícanos…

¿cómo te sientes tú cuándo quieres expresar una idea? 
¿te sientes limitado/a de alguna forma a la hora de expresarlo? 
¿cómo te afecta que los demás opinen de una forma distinta?


Para más información: CENTRO ITAE 



No hay comentarios:

Publicar un comentario