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sábado, 20 de julio de 2013

FOMENTAR LA INDIVIDUALIDAD EN LOS GEMELOS




Martín acudió a terapia con un cuadro de ansiedad que se inició tres meses antes y que no había conseguido controlar. Durante las entrevistas de exploración, nos explicó que el inicio de sus crisis de angustia coincidió con la marcha de su hermano a otra ciudad, por trabajo. Su hermano es Marcos, y son gemelos. Martín y Marcos tienen 29 años y los dos son abogados. Estudiaron juntos, en la misma clase, durante toda su escolarización, y luego estudiaron la misma carrera universitaria. De pequeños solían compartirlo todo: sus juguetes, su ropa, sus amigos,.... Y en el colegio les llamaban “los gemelos”. En casa, sus padres y el resto de la familia les trataban como un “pack”, llevándolos siempre juntos a los mismos sitios, bañándolos juntos y compartiendo siempre el tiempo con los dos a la vez. Ahora, Martín y Marcos están viviendo un momento muy duro en su vida: su primera separación, lo cual les está generando ciertos problemas psicológicos.

Aunque sean físicamente idénticos o muy parecidos, los gemelos tienen su propia personalidad, gustos, intereses, etc., los cuales no sólo hay que respetar, sino también fomentar, de cara a que puedan desarrollar su individualidad, algo que es muy importante para su posterior madurez emocional y personal, así como para evitar que su separación, cuando llegue, sea traumática.

Los gemelos tienen un vínculo característico, pero no es más que una manera de unirse algo diferente a la del resto de hermanos, que no tiene por qué implicar una  mayor cohesión.

¿Qué beneficios tendrán los gemelos si fomentamos su individualidad?
  • Evitaremos comportamientos dependientes, que pueden llevarles a tener dificultades para tomar decisiones por ellos mismos, para vivir de manera independiente, saber estar solos, crear su propia familia, e incluso dificultades para reconocer su propia identidad, sus propias necesidades y sus propios deseos.
  • Si fomentamos su individualidad, también les ayudaremos a desarrollar sus habilidades sociales. Hay que tener en cuenta que si tienden a aislarse del grupo para estar juntos, pueden presentar dificultades para aprender a socializar.
  • Evitaremos que vivan su separación, cuando llegue, como un trauma mayor de lo que debería suponer separarse o perder a un hermano. En ocasiones, pueden llegar a elegir la misma carrera universitaria o la ciudad donde trabajar y vivir, únicamente por no separarse de su hermano, prevaleciendo el miedo que supondría la separación, antes que sus deseos o apetencias.

¿Cómo podemos desarrollar su individualidad?
La educación de los padres prevalece sobre la de otros contextos, como el escolar u otras redes sociales. Los consejos de los especialistas son los siguientes:
·        Cada uno de los gemelos debe tener su propia ropa, diferenciada con etiquetas y sin necesidad de que sea idéntica.
·        Procurar que tengan sus propios juguetes, teniendo en cuenta que pueden tener gustos diferentes a la hora de jugar, los cuales hay que respetar. Si todo pertenece a ambos, es difícil que puedan identificarse como personas distintas.
·        Hay que propiciarles espacios distintos donde guardar sus cosas, respetando a cada uno su parcela independiente.
·        Es importante que disfruten de sus padres por separado. Si siempre se les atiende juntos y se les lleva a todos lados juntos, no se les deja disfrutar individualmente de sus padres, y compartir ese espacio por separado es necesario, no solo para su relación, sino también para que integren su individualidad.
·        En el colegio, es importante que estudien en clases separadas, de cara a evitar su propio aislamiento y fomentar su independencia y también sus habilidades sociales.
·        Propiciarles experiencias por separado, tanto en relación a actividades familiares y sociales, como a académicas. Es importante que les demos la oportunidad de que elijan qué quiere hacer cada uno, de manera que aprendan a escucharse a ellos mismos, y también darles la oportunidad de hacerlo individualmente.
·        En los cumpleaños, se aconseja diferenciar los pasteles y los regalos, así como separar el momento de soplar las velas y abrir los regalos.  
·        Se aconseja también llamarlos por sus nombres (que deberían no ser muy similares), y evitar etiquetas que los conviertan en un “pack”, como “los gemelos”.

En el caso de Martín y Marcos, ni sus padres ni el colegio hicieron nada para fomentar su individualidad, al contrario, fomentaron su dependencia tratándolos siempre como un conjunto, en lugar de tratarlos como dos personas distintas, que es lo que realmente son. Muchas veces, no caemos en la cuenta de la importancia de respetar la individualidad en los gemelos, e incluso para algunas familias y amigos puede resultar divertido o más cómodo tratarlos como un “pack”, pero la realidad es que haciéndolo no les ayudamos, y, tal como hemos visto, podemos generarles problemas psicológicos en el futuro.

Cuéntanos...
¿Tienes un hermano gemelo? ¿Cómo es tu experiencia?
¿Conoces a alguien que tenga un hermano gemelo? ¿Cómo se comportan, crees que han conseguido desarrollar su individualidad?


Para más información:
CENTRO ITAE
T 902 100 006
E info@centreitae.com
W http://www.centreitae.com


photo credit: Harpersbizarre via photopin cc

viernes, 15 de junio de 2012

¿Qué puede hacer alguien que tiene un familiar con demencia?


La demencia es una enfermedad neurológica que afecta de forma progresiva a la capacidad que una persona tiene para autogobernarse. Quien la padece va perdiendo poco a poco su autonomía: la capacidad para trabajar, para gestionar sus asuntos económicos, para usar medios de transporte, para cuidarse, para vestirse o alimentarse.
Este proceso afecta también a la familia, ya que, a partir de la dependencia que irá desarrollando el enfermo, algunos de los miembros de la familia deberán cambiar su propia rutina diaria para atender el cuidado de la persona con demencia.
Los cambios se producirán más directa y especialmente en la vida de la persona con quién el enfermo convive, a quién solemos llamar cuidador principal, ya que la persona enferma dependerá cada vez más de su ayuda para poder realizar las actividades de la vida diaria.


Cuidarse para poder cuidar

Lo primero e importante, además de atender la enfermedad, es ser conscientes de que este proceso, que es degenerativo, producirá cambios en el cuidador principal en todos los aspectos: laborales, económicos, físicos, sociales, familiares y emocionales.
Estos cambios han de considerarse y atenderse adecuadamente, ya que, de lo contrario, el cuidador principal podría enfermar; en este caso habría dos personas a las que cuidar en lugar de una.

A veces el cuidador ha de dejar de trabajar para cuidar a su familiar, esto repercute en la situación económica de la familia, teniendo en cuenta que, si la persona enferma se encontraba en edad de trabajar, habrá tenido que dejar su trabajo también.
Por otro lado, el cuidador a menudo no acude a sus propias visitas con el médico por no dejar al enfermo solo y evitar pedir ayuda a otra persona. De esta forma, está descuidando su propia salud sin considerar que agrava así el problema.

El cuidador, a veces, también abandona sus aficiones o el contacto con las personas que quiere, ya que el cuidado del enfermo le requiere cada vez más tiempo.
Con la enfermedad, se producen cambios en las relaciones familiares. Algunos de estos cambios son positivos, ya que el cuidador se une a otro miembro para el cuidado del enfermo, otras veces son negativos, ya que el cuidador puede darse cuenta de cómo otros miembros de la familia se desmarcan de la enfermedad y del cuidado.

Todos estos cambios que se derivan del diagnóstico de la enfermedad y de la propia evolución, propician la aparición de emociones en el cuidador como el miedo, la incertidumbre, la preocupación, el enfado, la impotencia, la tristeza…Es importante que este cambio emocional se gestione de una forma sana, para que la adaptación a la situación sea lo más llevadera posible y no al revés, y no se acabe convirtiendo en un problema psicológico.

¿Cómo se gestiona todo esto de una forma sana?


  1. Información: es importantísimo tener una buena información de la enfermedad, en relación a sus causas, el tratamiento, cómo evoluciona…Normalmente la obtenemos del médico que nos ha dado el diagnóstico.
  1. Formación: es necesario acudir a talleres o sesiones en los que el cuidador pueda aprender a manejar dificultades físicas, emocionales, posibles cambios en la vivienda así como dificultades en la relación con los demás, que pueden surgir a lo largo de la enfermedad. 
  1. Asistencia: la demencia es una enfermedad que, como hemos visto, altera todas las esferas de la vida de las personas. Por eso es imprescindible recibir la atención sanitaria desde los diferentes profesionales que intervienen en el manejo, ya sea, desde la sanidad pública o las asociaciones u organizaciones privadas: médico de atención primaria, enfermera, neurólogo, psicólogo, neuropsicólogo, trabajador social. También fisioterapeuta y terapeuta ocupacional si es necesario. Es muy recomendable no faltar a ninguna de las visitas, para que todas nuestras necesidades queden cubiertas.
  1. Soporte continuado: es decir, ser constante en el seguimiento de todo lo anterior, mantener esta gestión a lo largo de las distintas fases de la enfermedad.

 Lo que hemos explicado funcionará siempre que el cuidador, además de lo anterior, atienda el propio cuidado desde el plano más personal. Es decir, el cuidado sano de una persona con demencia empieza por el autocuidado del cuidador, que significa:
  • Tener muy presentes las propias necesidades y cubrirlas. Por ejemplo la necesidad de sentirme escuchado/a.
  • Cuidar la propia salud: alimentación, ejercicio, visitas médicas…
  • Pedir ayuda a los demás, ya sean amigos, familiares, asociaciones, médicos…
  • Dedicarse tiempo a uno mismo, para hacer lo que uno desee.
  • Poner límites en la tarea de cuidar.
  • Aprender a relajarse.
  • Contactar con los propios sentimientos sin juzgarlos, entendiéndolos como algo natural. El enfado, la tristeza, hemos comentado que son sentimientos naturales en estas situaciones.
  • Hacerse un favor cada día.
  • Relacionarse con los demás, evitar aislarse.

Si mejoramos nuestro bienestar físico, emocional y social como personas, que además cuidamos, mejoramos nuestra calidad de vida. De esta forma, mejoramos también el manejo de la enfermedad, el cuidado de la persona con demencia y, en definitiva, la calidad de vida del enfermo.

Si el cuidador no se cuida, se producirá una sobrecarga emocional que puede convertirse en un problema psicológico importante, más difícil de tratar. Si necesitas contactar con nosotros para que te demos la mano en este camino, no dudes en hacerlo.


Cuéntanos:
  • ¿Quieres explicarnos tu experiencia como cuidador?
  • ¿Te gustaría que te ayudáramos a sentirte menos sobrecargado?
  • ¿Necesitas pautas que te ayuden a manejar las situaciones cotidianas de una forma menos estresante?


Para más información: CENTRO ITAE 
T 902 100 006