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miércoles, 11 de enero de 2012

PROPÓSITOS PARA EL NUEVO AÑO: OBJETIVOS VITALES

¿Llevas algún tiempo dando vueltas a ese curso de cocina que te gustaría hacer, a un pequeño o gran cambio en el trabajo o piensas a menudo en empezar a hacer ejercicio físico? 
El año nuevo suele ser el plazo que nos damos para empezar a trabajar en nuevos objetivos; a veces, la dinámica del día a día y el temor a equivocarnos nos dificultan iniciar actividades o proyectos nuevos. Para hacer más fácil que consigas tus objetivos, te proponemos un plan.

Paso a paso

Lo primero que necesitas es motivación y lo imprescindible es que ésta venga de ti, es decir ¡de tus deseos, de tus gustos y de tus ilusiones!

1. Define tus objetivos y tus metas con la mayor claridad que puedas. Recuerda que han de ser auténticas, genuinas, ¡sólo tú puedes marcarlas!
Para y reflexiona sobre tus verdaderos propósitos y razones, a pesar de las inercias cotidianas. Escríbelos, puede ayudarte a verlos más claro.

Por ejemplo, la persona que no se siente con buena forma física y desea estarlo debe darse cuenta de ello y puede plantearse apuntarse al gimnasio como una de las maneras de conseguir sentirse mejor con su estado físico.

2. Construye un plan de acción realista para conseguir los objetivos que te has propuesto:
Define, en primer lugar, el objetivo general y después los objetivos concretos. Fragmentar las tareas hace que el camino sea más fácil, ayuda a mantener la motivación, mejora la autoestima y el estado de ánimo.

Si seguimos con el ejemplo de la persona que decide apuntarse al gimnasio, esta podrá fragmentar el objetivo general (apuntarse al gimnasio) en objetivos concretos: consultar los gimnasios de la zona que le interese (horarios, ubicación), visitarlos y conocer las instalaciones, pedir información acerca de las cuotas y los servicios, recoger toda la información obtenida, tomar la decisión en relación al gimnasio más adecuado, acudir a él para realizar la inscripción, hacer una planificación semanal de los entrenamientos que desea realizar.

3. Para definir tus objetivos concretos, piensa y escribe todas las acciones que se te ocurren para poder llegar hasta el objetivo final. Haz una lluvia de ideas. Aquí no juzgues si son realistas o no, escríbelas todas, más adelante ya valorarás las que son viables y realistas y las que no lo son. Ahora es importante tener delante todas las opciones posibles.

La persona del ejemplo quizá se plantee buscar información sobre los gimnasios de la zona a través de internet, o en la guía, consultar a algún familiar o vecino, valorar la posibilidad de inscribirse al mismo gimnasio que otro amigo o buscar un gimnasio junto al trabajo…

4. Escoge tres de las acciones que has escrito, las que te parezcan mejor y empieza a planificar su puesta en marcha. Para esto:

  • Anticipa las dificultades que te vas a poder encontrar e imagina la solución para cada una. Por ejemplo:
    • Dificultad → “No voy a tener tiempo de consultar qué gimnasios hay cerca de casa”
    • Solución posible: escoge un momento a lo largo del día para hacer esto
  • Fija una fecha concreta en tu agenda para empezar esa acción y anótala.
  • Pon la agenda a la vista, revísala y ¡actúa!


Posibles barreras que puedes encontrarte en el proceso

  1. La comodidad. En cierta manera buscamos la comodidad, porque nos mantiene a salvo de equivocarnos. Pero lo que es cómodo a veces acaba resultando incómodo porque no nos permite hacer cosas que desearíamos.
  1. El miedo. El miedo a equivocarnos nos limita, no permite ir a por nuestros objetivos, no nos permite avanzar.

Es posible que la persona que desea estar en mejor forma física y se proponga apuntarse al gimnasio se acomode en la idea de que ello no le permitirá desarrollar el resto de sus actividades y acabe por encontrar “justificaciones” para no ir. También puede ser que tenga miedo diversos miedos a enfrentar su proyecto: “¿Y si acabo abandonando y voy pagando cuotas sin ir?”, entre otros.


Combatir las barreras

  • Resuelve. Resuelve la duda en la que el miedo te mantiene (“Lo haría, pero… ¿y si me sale mal?”).
  • Analiza las ventajas y las desventajas de mantenerte en la zona de comodidad (no hacer lo que desearías por temor a fracasar) y haz lo mismo con la zona incómoda (hacer lo que deseas a pesar del temor).
Valora si el beneficio o el inconveniente para cada zona te afecta a ti solo o a más personas y si las consecuencias serán a corto plazo o duraderas.
Cuando hayas valorado el peso específico de cada zona, podrás tomar una decisión más acertada. ¡Y ya habrás empezado a actuar!

En el ejemplo de la persona que se desea iniciarse en el deporte:

  •  Zona cómoda: no apuntarme al gimnasio.
    • Ventajas: no tener que realizar esfuerzo físico, mayor tiempo para realizar otras actividades o sencillamente más tiempo para no hacer nada. La ventaja me afecta sólo a mí y la consecuencia es a corto plazo.
    • Desventajas: no encontrarme en buena forma física, no sentirme a gusto con mi forma, mantener el deseo de hacerlo presente constantemente, alargar la sensación de frustración por no ponerme en marcha. La desventaja me afecta a mí y posiblemente, la sensación de frustración acabe afectando a mi comportamiento con las personas de mi entorno. La consecuencia es a largo plazo, tanto como el tiempo que yo prolongue la puesta en marcha de este proyecto.

  •  Zona incómoda: apuntarse.
    • Ventajas: mejorar mi estado de salud, sentirme más satisfecho con mi forma física, realizar actividades distintas al trabajo, divertirme, conocer gente nueva, sentirme eficaz en el cumplimiento de mis objetivos, sentirme mejor conmigo mismo. La ventaja me afecta a mí y probablemente mi estado de bienestar se refleje  en mi relación con los demás. La consecuencia es a largo plazo.
    • Desventajas: tener que superar la pereza para hacer esfuerzo físico, buscar un hueco en mi rutina para ir al gimnasio. Es posible que deba dejar de hacer alguna otra cosa. La desventaja me afecta a mí. La consecuencia es a corto plazo, ya que la pereza inicial y la adaptación a la nueva rutina es momentánea.

Conclusiones

Recuerda que fragmentar tus objetivos finales en pequeñas acciones te ayudará a empezar y te acercará a llevarlas a cabo. Pon en práctica la técnica que te explicamos en este artículo y verás que, una vez la domines y la uses habitualmente, ¡no habrá objetivo que se te resista! Si a pesar de ello tienes dificultades para utilizar la técnica que te proponemos, no dudes en contactar con nosotros, te ayudaremos a hacerlo fácil.


Explícanos,

¿Qué es aquello que te gustaría conseguir pero nunca encuentras el momento de empezar?

¿Qué objetivos tienes para el 2012?


Para más información: 
CENTRO ITAE 
T 902 100 006 
E 
info@centreitae.com 
W http://www.centreitae.com




viernes, 21 de octubre de 2011

ROMPER LA RUTINA SEXUAL

"Llevo mucho tiempo con mi pareja y el sexo se ha convertido en una rutina, siempre es lo mismo. Puedo decir exactamente cuándo hacemos el amor y en qué posición, nuestra vida está totalmente programada. Tenemos tantas cosas que hacer y tan poco tiempo… entre el trabajo, los niños, la casa…la verdad es que ya no hay sorpresas, al final hacer el amor se ha convertido en una cosa mecánica. No sé qué hacer para que vuelva a ser excitante y divertido como antes"

Las relaciones sexuales son sin lugar a dudas una parte muy importante de las relaciones de pareja, y la rutina o el aburrimiento son sus peores enemigos. Con el paso del tiempo, la mayoría de parejas tienden a quitarle tiempo a su vida en común y a olvidarse de atender activamente la relación sexual, lo cual comporta que el sexo en la pareja resulte cada vez menos satisfactorio para ambos miembros. Muchas son las personas que viven su sexualidad como algo fijo, sin cambios y sin enriquecimiento, de forma mecánica y automática.

Cuando en una pareja comienzan a aflorar problemas derivados de la rutina sexual, es habitual descargar la propia insatisfacción contra el otro en forma de reproches o de autoculpabilización. Estos factores no resuelven las dificultades de la pareja, sino que provocarán que nos sintamos aún peor y que retroalimentemos el bucle negativo con más reproches y descalificaciones. Por tanto, antes que desgastar energía inútilmente, es recomendable centrarse en la búsqueda de soluciones.

¿Qué puede indicarnos que hemos caído en la rutina sexual?

- La pérdida del interés por el sexo con la pareja.
- La disminución en la cantidad y calidad de las relaciones sexuales.
- La rutina sexual; es decir, tener relaciones sexuales sistematizadas, de forma que siempre son iguales. Además, sin tener en cuenta lo que le apetece al otro, sin comunicar los deseos sexuales, o sin explorar posibles estímulos sexuales que pueden resultar placenteros para ambos miembros.
- Puede llegar a sentirse decepción con la pareja y dudas de los sentimientos, se puede llegar a pensar que ya no se quiere a la pareja. Puede sentirse que mientras uno ha evolucionado, la pareja se ha quedado atrapada en la monotonía y ya no resulta tan interesante, excitante, ni sexualmente atractiva.
- En algunas ocasiones, los temores aprendidos en la niñez, adolescencia, y traumas sexuales, no permiten que podamos centrarnos en lo que sentimos y en lo que realmente deseamos, y esto ocasiona deterioro en la relación sexual, generando una disminución, aburrimiento y pérdida de interés en todo lo sexual.
- En caso de ser padres, la rutina aún está más marcada, el cansancio y el estrés incrementan, a la vez que también habrá menos “espacio espontáneo” para la intimidad, con lo cual la programación de las relaciones aún es mayor. Además, se añade el temor a que los niños “pillen” a los padres “in fraganti”.

En ocasiones ocurren circunstancias en la relación de pareja que pueden ocasionar la aparición de rutina y disminución de la frecuencia sexual; a continuación detallamos las más frecuentes:

• Estrés y ansiedad.
• Inicio de convivencia.
• Embarazo.
• Nacimiento del primer hijo.
• Dificultades para conciliar vida laboral y familiar.
• Menopausia en la mujer.
• Cansancio.
• Depresión


¿Qué puedo hacer si el sexo ya me resulta aburrido y rutinario?
La sexualidad es una cualidad humana que requiere desarrollarse, potenciarse y cultivarse a lo largo de toda nuestra vida. Por tanto, la pareja tiene que persistir en esta labor para mantener una vida sexual satisfactoria.

En primer lugar, tomar conciencia de que hay un problema. El trabajo, las responsabilidades y obligaciones, el cansancio….no tienen porqué inhibir las relaciones sexuales o el deseo hacia las mismas. Si bien es cierto que no predisponen a ello, también lo es que en determinados momentos sirven como argumento para escabullirse de las relaciones, y no dejan ver el problema real.

Tras ser consciente, es fundamental fomentar la comunicación con tu pareja de forma positiva y constructiva. Hablar de las dificultades que estáis teniendo, puesto que es esencial, y de la necesidad de que los dos debéis implicaros activamente si queréis mejorar la situación. Para lograr una mejora en la vida sexual es importante tener una comunicación clara, respetuosa y asertiva, tomar decisiones y emprender acciones para mejorar el erotismo.

También es muy importante que potencies la creatividad, ya que es muy necesaria en la sexualidad. No se trata de centrarse únicamente en cambiar de sitios para hacer el amor o de posturas sexuales, sino de potenciar la imaginación sexual para volver a entusiasmarte por el sexo, para volver a sentirte erótico/a, transmitir tu energía sexual y seducir a tu pareja.

Algunos consejos útiles para romper la rutina sexual:
- Explora los deseos de tu pareja y atrévete a contarle los tuyos. No des nada por supuesto, la sexualidad se va desarrollando a lo largo de toda nuestra vida, atrévete a pedir a tu pareja lo que deseas, como te gusta que te acaricie, de que forma te resulta más placentero el sexo y que es lo que no te gusta o no te satisface.
- Intensifica vuestros juegos eróticos, recurre a las fantasías sexuales. Las fantasías sexuales son un buen aliciente en la pareja y un buen recurso para salir de la rutina sexual. Anímate a explorar las fantasías de tu pareja y recurre a las tuyas propias. Destierra tus tabúes, miedos y vergüenza. En vuestros juegos sexuales vosotros ponéis los límites y vuestro consentimiento mutuo. Las prácticas sexuales no tienen que ser siempre las mismas sino que hay que cambiarlas. Debéis asumir, una actitud creativa, lúdica y es importante que cualquiera de los dos pueda tomar la iniciativa.
- Anímate a utilizar algún juguete o material sexual en vuestra relación, hoy en día existe una gran variedad, desde vibradores, preservativos de sabores, disfraces, lociones aromáticas o comestibles, etc. También podéis animaros a ver películas o leer juntos relatos eróticos.
- Conservar la ilusión. Sorprende a tu pareja. La sorpresa en cualquier momento del día, es un factor determinante para terminar con la rutina. El hecho de organizar una escapada de fin de semana, una cena romántica sin que el otro lo espere, crear ambientes románticos, enviar un mensaje cariñoso al móvil o dejarle una nota sugestiva en la mesa para que la vea cuando llegue a casa, hace que la relación sea más apasionante.
- Recuerda que sexo no significa sólo penetración, sino que existe una gran variedad de prácticas como las caricias, el sexo oral, la masturbación. Permítete conocer tu propio cuerpo y enseña a tu pareja.
- Aprende nuevas cosas de cada relación sexual.

Las parejas necesitan una entrega sensible y apasionada, lúdica, creativa y llena de sorpresas.

La rutina sexual no es necesariamente un indicador de que se acabó el amor o la atracción, ya que puede haber amor y atracción física, pero el encuentro sexual resulta monótono y mecánico, lo que afecta la calidad de la relación e inhibe el deseo sexual. Por tanto, debe prestarse mucha atención a la monotonía, ya que a medio y largo plazo puede producir un deterioro importante de la relación de pareja. Así mismo, la monotonía sexual puede traer como consecuencia una disminución del deseo sexual, infidelidades y desenamoramiento.

Si a pesar de estas premisas, existen dificultades más intensas y particularidades personales o de la pareja que dificultan el poder combatir la rutina sexual y que hayan generado conflictos o deterioro en la relación de pareja, quizás lo más conveniente sea acudir a un especialista en terapia de pareja.

Participa, cuéntamos tus experiencias:
¿De qué maneras has intentado romper tu rutina sexual?
¿Cómo afecta la rutina a tus relaciones sexuales en pareja?


Para más información:
CENTRO ITAE
T 902 100 006

viernes, 16 de abril de 2010

CÓMO VENCER LA RUTINA EN LA PAREJA

En las parejas que llevan conviviendo un cierto tiempo es posible que su relación se convierta en rutinaria.
Como consecuencia aparece el desencanto hacia la relación, y en ocasiones el distanciamiento. Existe la sensación de que ya está todo dicho, el sexo ha dejado de ser una novedad, los silencios terminan pesando.
En estos momentos podemos decir que el aburrimiento amenaza con convertirse en el tercer compañero de viaje para la pareja.
Para poder superarlo, es importante reconocer los primeros indicios, cuando aparecen y cómo hacerles frente.

Algunas de las preocupaciones más habituales que presentan ambos miembros de la pareja es el pensar que la aparición de la monotonía en la relación signifique que ya no quieren a su pareja, pues esta situación conlleva que el otro haya dejado de ser interesante, excitante y sexualmente atractivo.

MOMENTOS CRÍTICOS:

Existen algunos momentos críticos en el ciclo de la relación de pareja que pueden desencadenar en la apatía de la relación. Toda pareja pasa por diferentes ciclos y en algunos de ellos cabe la posibilidad que la rutina se apodere de la relación.

1. Inicio de la convivencia: a pesar de ser un periodo de entusiasmo, el inicio de la convivencia puede desbocar en monotonía. En esta fase de la pareja, ambos miembros descubren los contrastes entre las expectativas creadas y la realidad. Estas discordancias pueden llevar al distanciamiento de la relación.

2. Nacimiento del primer hijo: el hecho de ser padres por primera vez conlleva una negociación dentro de la pareja donde se establezcan por separado las funciones parentales y las funciones de pareja. En el caso de no prestar atención a estos aspectos, la relación de pareja se verá desatendida y las necesidades de la relación postergadas. Esto conllevará a un distanciamiento entre ambos miembros.

3. Cambios en la vida familiar: los numerosos cambios que pueden acontecer en la vida familiar como por ejemplo, la escolarización de los hijos o el momento en el que los hijos se independizan, pueden desestabilizar la relación y por consiguiente crear un alejamiento en la pareja.


ESTRATEGIAS PARA COMBATIR LA RUTINA O EL ABURRIMIENTO EN LA PAREJA:

La vida en pareja no es algo fácil, cada persona es un mundo que traslada sus particularidades a la esfera de la relación de pareja.
La rutina puede hacer que los cimientos de la relación comiencen a tambalearse. Por este motivo, a continuación se proponen una serie de pautas con el fin de evitar que la rutina se apodere de la relación:

1. Tener capacidad de negociación y diálogo. Contrastar las discrepancias de opiniones, llegar a consenso o negociar acuerdos. Tener diferentes puntos de vista sobre una situación particular enriquece y dinamiza la relación.

2. Compartir la responsabilidad. Es muy importante poder evitar al máximo que sea siempre el otro miembro de la pareja el que decida, pues a la larga acaba causando frustración. La responsabilidad de la toma de decisiones debe ser compartida por ambos.

3. Cultivar la ilusión. Es importante dejar que las sorpresas adopten un papel en la vida diaria: por muy pequeñas que sean, satisfacen a quien es objeto y a quien las propone. En este sentido, la sorpresa es un factor determinante para terminar con la rutina. Por ejemplo, organizar una escapada de fin de semana o una cena romántica, sin que el otro lo espere, hace que la relación sea más apasionante.

4. No interpretar los mensajes: hablar claro. Los sobreentendidos, los silencios acusatorios y las suposiciones que generan desconfianza y distanciamiento que debilitan la relación deben desaparecer y dejar paso a la comunicación que permita darse cuenta y reconocer los mensajes de la pareja.

5. Evitar juzgar. En el momento en que uno de los miembros de la pareja considera que el otro es de una manera determinada encasilla al otro en un juicio de valor en el que uno ya anticipa el modo de actuar del otro. Por ello se debe evitar las deducciones acerca de las acciones de su pareja.

QUE HACER CUANDO LA RUTINA PERSISTE:

En el caso que la rutina se haya establecido durante un largo periodo de tiempo y esto haya constituido conflictos en la relación de pareja, el MEJOR TRATAMIENTO a seguir consistirá en la realización de una terapia de pareja, llevada a cabo por un especialista.


El proceso de terapia de pareja en estos casos tiene como finalidad incrementar la reciprocidad en forma de intercambios positivos de conductas, eliminar los patrones de insatisfacción, aprender a comunicarse de forma eficaz y satisfactoria, obtener nuevas estrategias de resolución de conflictos y adoptar nuevas habilidades de negociación de acuerdos satisfactorios.

PARA MÁS INFORMACIÓN:
T 902 100 006
E info@centreitae.com
W www.centreitae.com

lunes, 12 de abril de 2010

LA INFIDELIDAD: ¿POR ACCIDENTE O POR CONDICIÓN HUMANA?

Las relaciones sexuales y el tipo de sexualidad (satisfactoria o no), son uno de los pilares fundamentales en toda relación de pareja y un elemento clave para su buen funcionamiento. La rutina, el fin de la pasión inicial característica de la primera fase de una relación, las expectativas frustradas sobre la pareja, la percepción de la falta de libertad, la insatisfacción sexual, …son factores, entre otros, que pueden actuar como desencadenantes de problemas de pareja, y pueden predisponer a cometer infidelidad.

Contrariamente a lo que es habitual pensar, no por el hecho de no sentir la pasión inicial, dejamos de querer. Al contrario, llega un punto en el que esta pasión pasa a un plano secundario dejando su lugar a otros componentes básicos para consolidar la pareja tales como la necesidad de vinculación con la otra persona, el compromiso, la comprensión mutua, la seguridad, entre otros. Sin todos estos factores la relación estaría “coja”.

¿Qué es la INFIDELIDAD?

Se podría definir como la “traición al voto de compromiso, a la intimidad y a una promesa”. Por todo esto duele tanto descubrir una infidelidad. El dolor viene dado sobretodo por el engaño. Las respuestas a la hora de descubrir una infidelidad pueden ser múltiples e inesperadas. Lo que sí está claro es que supone un punto de inflexión en la pareja, y muchas de ellas no pueden superar este conflicto. En la mayoría de las ocasiones, la infidelidad ocurre como consecuencia de un problema de pareja ya sea o no consciente y manifiesto.

La infidelidad entraña un concepto muy complejo que puede abarcar distintas condiciones: con o sin relación sexual, con o sin implicación emocional, parejas casadas o solteras, heterosexuales u homosexuales, etc. En muchas ocasiones se ha relacionado la infidelidad con el desamor, lo que significaría que quien quiere no puede cometer infidelidad. Pero seguramente muchos de nosotros hemos conocido personas que sí que estaban enamoradas y le han sido infieles a su pareja en algún momento de sus vidas. Es cuando nos vienen a la cabeza las típicas frases acerca de: “con lo bien que se les veía”, “no lo habría dicho nunca de ellos”, etc…pero realmente, ¿se dan por qué había un problema previo de pareja, o bien ha surgido de la nada?

Estando muy enamorados de vuestra pareja, ¿creéis que podríais asegurar con total certeza que bajo cualquier tipo de circunstancia nunca cometeríais infidelidad o que nunca habéis tenido la tentación de hacerlo y que por lo tanto tampoco lo perdonaríais? O pensáis que ¿Aun estando enamorado, el ser humano tiene momentos de fragilidad que pueden llevarlo a cometer infidelidad con lo que seríais capaces de perdonarla?

LAS CAUSAS de la infidelidad pueden ser múltiples y no siempre tienen que ver directamente con el desamor. Puede ser debido a una insatisfacción personal o sexual, por falta de independencia percibida, por el tipo de personalidad, baja autoestima, según valores y religión, falta de comunicación y por necesidad de romper la monotonía sobretodo en aquellas parejas que llevan mucho tiempo juntos, entre otros.

LAS REACCIONES, LAS EMOCIONES Y LOS SENTIMENTOS son múltiples e inesperados. En un primer momento la reacción es totalmente emocional. Sentimientos como la rabia, la incomprensión, el dolor, la traición, son frecuentes. Pasado un cierto tiempo, la reacción es más racional. En este momento es cuando la persona puede entrar a valorar con más claridad, si es capaz o no de perdonar, si quiere dar una segunda oportunidad o si él o ella tienen parte de culpa.


CONSECUENCIAS EMOCIONALES Y/O PSICOLÓGICAS

En determinadas ocasiones, todas estas emociones y sentimientos pueden desarrollar algún tipo de problemática psicológica tal como: la ansiedad, la depresión, el estrés, el insomnio, la irritabilidad, la baja autoestima y otros. Sería recomendable ponerse en manos de un profesional especialista en este tipo de problematicas, con el fin de afrontar esta etapa de una forma más adecuada.

EL MEJOR TRATAMIENTO irá dirigido a tratar los síntomas psicológicos derivados, fomentar la toma de decisiones, trabajar la autoestima, gestionar las emociones, reconducir la vida de la persona en el caso que se separe y restaurar la confianza que se habrá roto en el caso de tirar hacia delante la relación. En este último caso, paralelamente se deberá fomentar la comunicación entre los miembros de la pareja a la vez que atender a las necesidades personales de cada uno de los dos, entre otros.


ASPECTOS GENERALES A CONSIDERAR

• Está claro que contrariamente al análisis “fácil” que se tiende a realizar sobre este tema, estamos delante de un fenómeno muy complejo que no se puede juzgar a la ligera.

• Si bien es cierto que la infidelidad se relaciona casi siempre con el desamor, no siempre es así.

• No existe un único tipo de infidelidad: puede darse de forma inesperada o accidental, o bien por adicción sexual más habitual entre el género masculino, por venganza, y porque nos podemos sentir demasiado atados a la otra persona al no aceptar que la intimidad conlleva un cierto grado de implicación y dependencia emocional.

• Es un tema que atañe tanto a hombres como a mujeres desde hace unos cuantos años, pero se observan diferencias de género en cuanto a la necesidad o no de cierto nivel de vinculación emocional, que se manifiesta más comúnmente en mujeres, así como la predisposición al perdón: por lo general a los hombres les cuesta más perdonar una infidelidad sexual y a las mujeres una infidelidad emocional.

• Puede suceder que se esté o no dispuesto a perdonar. En caso de que sí, es importante que el miembro de la pareja que apuesta por dar una segunda oportunidad a la relación tenga como punto de partida el perdón sincero. Si la persona no quiere realmente perdonar, de nada servirá “aguantar” la relación por venganza o con el fin de hacer reproches constantemente.

• También podríamos hablar que existe un error de base. Cuando nos comprometemos, tendemos a renunciar del todo a nuestra intimidad individual y pasamos a tener una intimidad comuna. En el mundo real, renunciar del todo a ciertos aspectos de nuestra vida, nos es difícil. Por tanto, sería bueno que desde un inicio se intentase delimitar el espacio individual del espacio común con el fin de evitar tener sensaciones de agobio, falta de independencia y de cierta libertad.

• Antes las dificultades que puede suponer afrontar una etapa de este tipo y sus consecuencias, es importante solicitar a tiempo ayuda profesional especializada, ya que la infidelidad conllevará en la mayoría de ocasiones, dificultades profundas en la pareja, generando una ruptura en cuanto a confianza principalmente y en el proyecto común de vida, aspectos que serán de difícil reconducir sin la ayuda de una tercera parte objetiva.


PARA MÁS INFORMACIÓN:
T 902 100 006
W www.centreitae.com
E info@centreitae.com

jueves, 3 de septiembre de 2009

REINCORPÓRATE CON ÉXITO

Desarrolla tu Inteligencia Emocional en el Trabajo.

Frecuentemente, las emociones negativas que sufrimos ante el trabajo (ansiedad, estrés, desmotivación...) son el resultado de nuestra interpretación de la realidad. Nuestros hábitos de pensamiento condicionan nuestras emociones y nuestra manera de actuar. Y, en función de cómo actuemos, recibiremos una respuesta u otra por parte de las personas que nos rodean. Estamos, por tanto, ante un círculo vicioso.

El estrés es una respuesta física y psicológica de nuestro organismo al intentar responder a las elevadas demandas del medio que nos rodea. Si se da de modo puntual, el estrés puede ayudarnos a responder con mayor eficacia (Estrés positivo) pero si la respuesta de estrés es muy intensa y la situación que lo genera no se gestiona adecuadamente y se convierte en crónica (Estrés Negativo) pueden aparecer Trastornos de ansiedad, depresión, irritabilidad, enfermedades orgánicas, conflictos en nuestras relaciones, entre otros problemas.

La ayuda profesional, de un psicólogo experto en gestión del estrés, puede ser muy útil y necesaria. Si tienes la sensación de que tu trabajo te sobrepasa, si te sientes “desgastado” y desmotivado:

- Aprende a mejorar la comunicación con tus compañeros y superiores. Siempre puedes defender tus derechos si lo haces con respeto, empatía e “inteligencia emocional”.

- Aprende a planificar bien tu agenda y a establecer prioridades. No todo es urgente e importante.

- Respeta tus límites, y aprende a “decir No” sin sentirte mal. Será una manera de protegerte en un futuro.

- Dedica más tiempo a la semana para tu descanso y ocio. Si es necesario, rellena un horario semanal con tus obligaciones y espacios de ocio y descanso.

- Aprende a relajarte. Si detectas que las técnicas que has utilizado no funcionan acude a un centro especializado de gestión de la ansiedad y el estrés.

- Introduce en tu cotidianidad hábitos saludables (dieta y actividad física adecuada).

- Interpreta las nuevas demandas laborales como retos y no como amenazas.

- No infravalores tus capacidades y recursos. Sé objetivo. Puede ayudarte el preguntar a tus amigos y compañeros de trabajo qué opinan de tus habilidades y puntos de mejora.

El 22% de las bajas laborales se deben a ansiedad, estrés o depresión, muchas veces a raíz de conflictos laborales.

No es facil dar el paso de pedir ayuda a un profesional especializado, hacerlo es un acto de reconocimiento y valentía. Si consideras que requieres de ayuda, solicitala acudiendo a un profesional especializado y cualificado.

Para más información:
CENTRO ITAE - Centro Integral para el tratamiento de la Ansiedad y el Estrés
T 902 100 006
E info@centreitae.com
W www.centreitae.com